La Paz.- Bolivia cerró el 2019 con una deuda externa pública de US$11.267,6 millones, la más alta de su historia al representar el 27,1% de su Producto Interno Bruto (PIB), porcentaje que se ubica aún entre los más bajos de la región, según el Banco Central de Bolivia (BCB).

El presidente del BCB, Guillermo Aponte, dijo que el incremento de la duda en los últimos meses es considerable, pero aún sostenible.

Aponte comentó que la deuda externa ha crecido de forma significativa, a pesar de los ingresos públicos procedentes del aumento de los precios internacionales de los hidrocarburos.

De acuerdo con los datos históricos presentados por el BCB, en 2005 la deuda externa del país alcanzó US$4.947 millones, sin embargo en 2006, bajó al ubicarse en US$3.248,1 millones.

En 2017 el incremento de la deuda externa alcanzó US$9.428 millones y en 2018 se elevó a 10.178 millones.

Sobre este panorama, los economistas señalaron que la insostenibilidad de los principales indicadores macroeconómicos de Bolivia puede complicar una situación de desaceleración de la economía.

El economista de la Fundación Milenio y docente de la Universidad Católica de Bolivia, José Luis Evia, dijo que el país registró hasta 2019 una economía en crecimiento y que se posesionó como una de las mejores en la región, no obstante señaló que el futuro no es tan "alentador".

"Será una situación muy difícil de manejar (...) realmente estamos yendo hacia una inestabilidad y nos queda relativamente poco tiempo", enfatizó Evia.

A su vez, el investigador, economista y ex funcionario del BCB, Luis Ballivián, alertó complicaciones por el ritmo de endeudamiento y la sostenida disminución de ingresos del Impuesto Directo a los Hidrocarburos, el descenso de ingresos en exportaciones, el déficit fiscal, el estancamiento en la recaudación impositiva y la baja de reservas internacionales.

El experto dijo a Xinhua que el gobierno debe replantear una serie de acciones para impedir que se sostengan los déficits gemelos (déficits fiscal y comercial) y abrir boquetes en la economía boliviana que pueden ser insostenibles.

Consideró que a mediano plazo la inestabilidad económica puede manifestarse en Bolivia si se mantiene una política de inversiones públicas altas y centralizadas, al apelar a la deuda externa por encima de los ingresos reales del Estado.

Ballivián recordó que la política de endeudamiento en la última década estuvo orientada hacia proyectos de inversión e infraestructura y proyectos productivos, con el fin de obtener un retorno económico y social positivo, y estimular el crecimiento económico.

"De alguna manera resultó, pero llega a un momento en que se perfila a una insostenibilidad", añadió.

De momento, coincidió que la deuda pública de Bolivia es aún sostenible al tomar en cuenta que la ratio de la deuda sobre el PIB no supera el 30 por ciento, cuando su límite referencial es del 50 por ciento, según el criterio de la Comunidad Andina de Naciones. Fin