Río de Janeiro. A pesar del crecimiento económico del 0,4% registrado en el segundo trimestre, los indicadores económicos más recientes indican que la economía brasileña todavía está lejos de lograr una retomada consistente y no debe presentar un resultado expresivo en el tercer trimestre, según explicaron distintos economistas.

El Gobierno brasileño divulgó este jueves que el Producto Interior Bruto (PIB) del país se expandió un 0,4% entre abril y junio, con  lo que se recuperó de la contracción económica del 0,1% obtenida en el primer trimestre del año y evitó así entrar en una recesión técnica, que se genera cuando se encadenan dos trimestres seguidos en negativo.

Actualmente, el mercado financiero y el Gobierno sitúan el crecimiento económico este año alrededor del 0,8%, inferior al 1,1% de 2017 y que representa un tercio del 2,5% calculado a inicios de año.

"Los números indican que la producción de la industria bajó en julio y en agosto no mejoraron lo suficiente para anular el resultado negativo. El resultado positivo del segundo semestre lo lideró la industria, por lo que todo indica que si no mantiene la expansión en el tercer trimestre, el crecimiento del PIB será o negativo o muy próximo al cero", explicó a Xinhua el economista Bruno Duarte, de la consultora ZR.

Para el especialista, "los factores externos son los que más pueden jugar en contra de Brasil en esta segunda mitad del año. Primero, con las críticas de muchos países por los incendios en la Amazonía y los posibles boicots, y después, por las tensiones comerciales y la incertidumbre política en Argentina, uno de los principales destinos de los productos brasileños".

El crecimiento del 0,4% de la economía brasileña sorprendió al Gobierno y a los economistas, aunque el propio presidente del país, Jair Bolsonaro, admitió que "es lógico que es lenta, Brasil es igual a un transatlántico".

Duarte aseguró que "por el momento, no hay ningún dato que anime a un optimismo. Es cierto que el resultado del segundo trimestre sorprendió, fue mejor del que todo el mundo imaginaba, pero no hay nada que nos lleve a pensar que se repetirá en el tercer trimestre".

Por su parte, la economista Andria Magalhaes resaltó que Brasil necesita inversiones externas para crecer y para consolidar la agenda de privatizaciones del Gobierno pero debido al ambiente de incertidumbre a nivel global, las inversiones se alejan del país sudamericano.

"El actual escenario es de una economía que sigue siendo muy frágil y susceptible a los impactos que lleguen del exterior. Muchos economistas no sitúan el crecimiento este año más allá del 1%, incluso en el mejor de los escenarios, con el gobierno aprobando en el Congreso su programa de reformas", explicó la especialista.

Magalhaes agregó que si bien las reformas de la actual Administración ayudan a acelerar el crecimiento porque mejoran el ambiente de negocios y la confianza del sector empresarial, a su vez demoran en tener un efecto real en la economía.

"La crisis económica ha dejado sin dinero el gobierno federal, los gobiernos regionales y los municipios. La capacidad de inversiones públicas que reactiven la economía es mínima, dependemos de las inversiones externas. Se necesita el sector privado, que ahora mismo está a la expectativa", comentó.

El crecimiento del 0,4% de la economía brasileña sorprendió al Gobierno y a los economistas, aunque el propio presidente del país, Jair Bolsonaro, admitió que "es lógico que es lenta, Brasil es igual a un transatlántico".