Fráncfort. Para muchas personas, el lenguaje de las autoridades de política monetaria del Banco Central Europeo es tan incomprensible que parece de otro planeta.

Sin embargo, los expertos del BCE se reunirán este año con públicos tan diversos como estudiantes o clérigos para saber qué piensan de sobre la inflación y sus impresiones del trabajo del banco central, dijeron a Reuters seis autoridades de alto rango del BCE.

Esta serie de actos, denominada "El BCE escucha" en respuesta a una iniciativa similar de la Fed estadounidense, ilustra el marcado cambio de estilo bajo la dirección de la nueva presidenta Christine Lagarde, expolítica con inclinación a las relaciones públicas.

El cambio de rumbo también podría ser un indicio del dilema en el que se encuentra el banco central de la zona euro en cuanto a la adecuación de los datos de inflación utilizados para justificar los billones de euros de estímulo monetario para apoyar la economía del bloque.

Las autoridades monetarias están más bien interesadas en entender por qué las percepciones de la inflación son tan altas y por qué el crecimiento de los salarios es comparativamente lento.

Las encuestas muestran que los hogares de la zona euro perciben que la inflación es mucho más alta que los datos oficiales. Algunas autoridades del BCE sospechan que esto se debe a que los datos no tienen en cuenta los cambios en el precio de la vivienda habitual, una medida clave de la salud financiera de millones de personas.

Un portavoz del BCE se negó a hacer comentarios. 

¿Consulta o relaciones públicas? En las reuniones públicas se invitará a pequeños empresarios, académicos, estudiantes, pensionados e incluso sacerdotes para que compartan con los responsables de la política del BCE sus opiniones sobre la inflación, así como sobre otros temas que van desde el cambio climático hasta las monedas digitales.

Sin embargo, estos eventos públicos podrían ser criticados por algunos sectores como un mero ejercicio de relaciones públicas.

Las propias fuentes fueron unánimes en creer que era poco probable que la aportación del público influyera en las deliberaciones sobre cómo reajustar la definición de estabilidad de precios del BCE, actualmente fijada en un tasa de inflación "inferior, pero cercana al 2%".

Las autoridades monetarias están más bien interesadas en entender por qué las percepciones de la inflación son tan altas y por qué el crecimiento de los salarios es comparativamente lento.

También intentarán explicar las actividades del BCE con un lenguaje más sencillo, de acuerdo con el estilo personal de Lagarde, exministra de Finanzas de Francia y exdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional.

El primero de estos eventos, que se enmarcan en una revisión estratégica que se prolongará durante un año, tendrá lugar en Bruselas el 26 de marzo, según las fuentes que están dentro o cerca del consejo de gobierno del BCE, que habría solicitado a los 19 bancos centrales nacionales de la zona euro que se celebre al menos una reunión de este tipo de aquí al verano boreal.

Es poco probable que el BCE haga alguna comunicación sobre el resultado de su revisión, que podría redefinir su objetivo de inflación, hasta mucho después del final de las consultas públicas, añadieron los funcionarios.