El rebrote de la pandemia del COVID-19 amenaza con frustrar la recuperación económica que habían alcanzado las economías de América Latina y el Caribe en 2020 y aumentar los elevados costos sociales y humanos, según un nuevo análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la región.

El estudio, elaborado por el director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner, junto con los analistas Anna Ivanova y Takuji Komatsuzaki, indica además que la actividad económica de Latinoamérica no volverá a sus niveles prepandemia hasta 2023 y el PIB per cápita solo lo hará hasta 2025, "más tarde que en otras partes del mundo". 

"Todavía queda un largo camino por recorrer para la recuperación total" de la región, destaca el análisis. "La crisis ha repercutido desproporcionadamente en el empleo y las pérdidas se han concentrado sobre todo en las mujeres, los jóvenes y los trabajadores informales y menos cualificados, y los indicadores sociales están dando cuenta de ello", añade.

El informe del FMI valora la "vigorosa recuperación" que tuvo la región en el tercer trimestre, que superó las expectativas en algunas economías más grandes, como Brasil, Perú y Argentina. Este rápido crecimiento estuvo apoyado por una mayor recuperación de la manufactura -por encima de los servicios- y a una nivelación de las exportaciones netas. 

Con este resultado y un optimismo sobre indicadores como la producción industrial y las ventas minoristas para el cuarto trimestre, el FMI mejoró su pronóstico de la región para 2020 de -8,1% a -7,4%. Sin embargo, esta recuperación se ha visto amenazada por el reciente resurgimiento de la pandemia y la reintroducción de medidas de contención más estrictas en algunos países, advierte el organismo. 

 

FMI revisa al alza su pronóstico para 2021. A pesar de este resurgimiento, el FMI revisó al alza el pronóstico de crecimiento regional para 2021 a 4,1% (desde 3,6% en octubre), con base en el desempeño más fuerte de lo esperado en 2020, una expectativa de expandir los esfuerzos de vacunación, mejores perspectivas para Estados Unidos y mayores precios de algunos productos básicos.

Dentro de la región, las economías más perjudicadas por la pandemia serán Argentina (-10,4%), Perú (-12%) y las islas caribeñas dependientes del turismo (-9,8%), entre las que se encuentran Antigua y Barbuda, Aruba, Las Bahamas, Barbados o Jamaica, entre otras.

Todo lo contrario sucederá en los países caribeños exportadores de materias primas (-0,2%), donde se encuentra Guyana, Surinam y Trinidad y Tobago. Si bien se proyecta una variación negativa en estas economías, esta será muy inferior a la los países turísticos.

Por otro lado, el FMI proyecta una reducción del 7,1% en América del Sur y una caída del 6% en América Central.

Sin embargo, el informe destaca las importantes diferencias entre los países. Así, el crecimiento para 2021 ha sido revisado al alza en Brasil, México, Chile, Colombia y Perú, pero a la baja en la región del Caribe, del 4% al 2,4%, dado que la reanudación de las actividades turísticas, vitales para esta región, ha tardado mucho más de lo previsto.

 

Por su parte, América Central se ha visto apuntalada por las remesas, el aumento de los precios de los alimentos y un eficaz apoyo de medidas políticas. No obstante, América Central y el Caribe se enfrentan al riesgo adicional de los desastres naturales, evidenciado por la devastación causada por los huracanes Eta e Iota el pasado mes de noviembre.

Riesgos para la recuperación. El análisis del FMI sostiene que los costos sociales y humanos de la pandemia "han sido inmensos y proyectan una gran sombra sobre este pronóstico", con más de 16 millones de personas en situación de pobreza, mientras el empleo permanece por debajo de los niveles anteriores a la crisis. Además ve probable que la desigualdad haya aumentado en la mayoría de los países.

"La imposibilidad de contener nuevas infecciones, la imposición de nuevos bloqueos y el consiguiente cambio en el comportamiento de las personas afectarían al crecimiento", reitera el informe.

La institución con sede en Washington alerta sobre una recuperación más débil en los mercados laborales, lo que infringiría un daño social más permanente, y advierte de que un cambio repentino en la actitud de los inversores internacionales podría generar "presiones sobre los países que adolecen vulnerabilidades fiscales y externas". 

 

En contraste, el éxito en la vacunación y la contención de la pandemia, con lo que la mayoría de los países están firmemente comprometidos, así como el apoyo fiscal adicional, crearían las condiciones para una recuperación más rápida.

Espacios para la recuperación. Dadas todas estas incertidumbres, el FMI recomienda como primera prioridad de los países, garantizar recursos adecuados para los sistemas de atención de la salud, incluidas la vacunación y las pruebas. Y segundo, seguir apoyando a los sectores vulnerables más afectados por la pandemia y cimentando la incierta recuperación. 

Además, advierte de que retirar "demasiado apoyo fiscal demasiado pronto pondría en peligro estos objetivos". De este modo, el organismo multilateral recomienda que los países que cuentan con mayor margen para gastar sigan brindando apoyo a sus economías y focalizarlo mejor, lo cual acelerará la recuperación. Por su parte, los países con capacidad limitada de gasto deben priorizar el respaldo a la salud y los hogares.