Lima. Los inversionistas abandonaron la moneda y las acciones de Perú este lunes, ya que los resultados de las elecciones presidenciales del fin de semana mostraron que el candidato socialista Pedro Castillo estaba por delante de su rival conservadora Keiko Fujimori.

Es posible que el resultado final no se conozca durante días, pero la moneda y los bonos de Perú se han resentido desde que Castillo obtuvo una sorpresiva victoria en la primera ronda en abril, con promesas de un mayor control estatal de las industrias minera, energética y de telecomunicaciones del país.

La moneda peruana cerró con una caída de 2,5%, a 3,937/3,938 soles por dólar, su mayor caída diaria en siete años, pese a la intervención del banco central que vendió US$ 253 millones a un cambio promedio de 3,9255 soles.

Operadores del mercado en Lima dijeron que el flujo de demanda de dólares fue mixto, de inversionistas extranjeros y locales en medio de dudas sobre el futuro modelo económico.

En tanto el índice selectivo de la bolsa de Lima se desplomaba un 7,12%, a 539,58 puntos, con las principales mineras de cobre clave como Cerro Verde y Southern Cooper entre las mas castigadas.

"Si Castillo es confirmado como presidente electo, creemos que el banco central estaría a prueba con el cambio de régimen, probablemente enfrentando una fuga de capitales tras el resultado de las elecciones", dijo JPMorgan en una nota de análisis.

En la bolsa limeña había una baja generalizada. El índice de acciones del sector bancario caía un 8,19%, el de las empresas de consumo bajaba un 6,4% y el de las mineras un 4,51%.

"Si Castillo es confirmado como presidente electo, creemos que el banco central estaría a prueba con el cambio de régimen, probablemente enfrentando una fuga de capitales tras el resultado de las elecciones", dijo JPMorgan en una nota de análisis.

"Si la candidata de la continuidad del régimen (Keiko) Fujimori termina ganando (...) esperamos que las condiciones financieras se normalicen a pesar de los desafíos políticos que se avecinan en un escenario de sociedad muy polarizada".

Los últimos resultados de la agencia electoral ONPE mostraban a Castillo con el 50,165% y a Fujimori con el 49,835%, con alrededor del 94,85% de los votos procesados, mientras llegan los votos finales, mayormente procedentes de áreas rurales, más favorables al candidato de izquierda.

Turbulencia política. La elección se da luego de un año turbulento en Perú. La nación andina ha pasado por tres presidentes desde fines de 2020, tiene el número de muertos por COVID-19 per cápita más alto del mundo y experimentó su peor crisis económica en tres décadas.

Castillo, de 51 años e hijo de campesinos, prometió volver a redactar la constitución para fortalecer el papel del Estado, tomar una mayor parte de las ganancias de las empresas mineras y nacionalizar industrias clave.

En tanto Fujimori, una mujer de 46 años que ha intentando acceder a la presidencia dos veces antes, se ha comprometido a seguir el modelo de libre mercado y mantener la estabilidad económica en el segundo mayor productor de cobre del mundo.

Hasta el lunes, el sol había caído en torno de un 6% frente al dólar estadounidense desde la primera ronda electoral de abril a medida que la incertidumbre ha aumentado.

"Gane quien gane, Perú probablemente no va a tener unos próximo cinco años grandiosos", dijo Federico Kaune, gerente senior de cartera global de mercados emergentes de UBS Asset Management, antes de los comicios, refiriéndose al hecho de que el país permanecerá profundamente dividido en términos políticos.

"Perú es un país con grado de inversión, por lo que si algo sale mal, podría darnos una sorpresa bastante desagradable", y agregó que algunas de las opiniones de Castillo sobre la participación del Estado en la economía eran similares en algunos aspectos a las de Venezuela o Bolivia.

Gustavo Medeiros, subdirector de investigación de la administradora de fondos enfocada en mercados emergentes Ashmore Group, dijo: "Keiko sería la candidata donde tendrías más visibilidad en términos de sus políticas".

"Ha prometido un montón de transferencias fiscales y un montón de políticas más heterodoxas de lo que cabría esperar de un candidato de centro-derecha", añadió.