Sao Paulo. El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, tendrá una luna de miel breve con la comunidad empresarial local, que lo presionará para que cumpla con las promesas de campaña de controlar la burocracia del país y eliminar un enorme déficit público.

Bolsonaro asumirá la presidencia este martes y los dueños de empresas y banqueros dicen que lo están observando a él y a su equipo económico con impaciencia, en busca de señales de que llevará a cabo los cambios prometidos.

Los mayores desafíos, las reformas de los sistemas de pensiones e impuestos, no se pueden abordar en serio hasta que el Congreso regrese en febrero.

Pero el equipo del líder de extrema derecha debería preparar el terreno agresivamente ahora para esas reformas pendientes, incluso antes de que los legisladores regresen de sus vacaciones, dijeron los líderes empresariales.

El nuevo gobierno también tendrá que demostrar su habilidad para tratar con el poder judicial si quiere tener éxito en sus planes para deshacerse de los activos de propiedad del gobierno.

"Habría una aprobación más rápida si Bolsonaro y su equipo se comprometen a enmendar el actual proyecto de ley de reforma de las pensiones que ha estado en el Congreso durante algunos meses", dijo Ricardo Lacerda, fundador y socio del banco de inversiones BR Partners.

Optar por enmendar el proyecto de ley actual en lugar de presentar una versión completamente nueva aumentaría las posibilidades de que se apruebe en la primera mitad del 2019, dijo Lacerda, y agregó que la bomba de tiempo del sistema de pensiones era la reforma más urgente que el equipo de Bolsonaro debe asumir para detener el crecimiento del déficit de 130.000 millones de reales (US$33.500 millones).

Bolsonaro también prometió durante su campaña atacar la corrupción política endémica, en parte, poniendo fin al método de negociaciones de los legisladores de los 30 partidos en el Congreso para que se apruebe la legislación que él quiere.

Cuando los legisladores regresen, tendrá que demostrar que ha descubierto una manera de trabajar con ellos para que se aprueben las reformas pendientes. Aún no está claro cómo lo hará el equipo de Bolsonaro.

El nuevo gobierno también tendrá que demostrar su habilidad para tratar con el poder judicial si quiere tener éxito en sus planes para deshacerse de los activos de propiedad del gobierno.

"Las negociaciones con la Corte Suprema son importantes para acelerar el ritmo de las privatizaciones", dijo Samuel Oliveira, socio de la firma de inversiones North Stone.

Por ejemplo, los jueces del Supremo Tribunal Federal de Brasil, Ricardo Lewandowski y Marco Aurelio Mello, han aprobado medidas cautelares separadas que bloquean el programa de venta de activos de la petrolera estatal Petroleo Brasileiro S.A., conocida como Petrobras.

La venta de otros activos dependerá de cómo Bolsonaro resolverá las tensiones dentro de su equipo.