Algunos empresarios venezolanos están recibiendo con satisfacción las mayores libertades económicas que está otorgando el régimen de Nicolás Maduro en los últimos meses. 

La crisis económica que golpea al país, y que ha llevado a un derrumbe de sus principales índices macroecnómicos como el PIB o la inflación, ha hecho que  las autoridades liberen los precios o acepten que se pague con dólares en el mercado, de acuerdo a un artículo del Financial Times reproducido por El Cronista de Argentina. En ese marco, inclusive un alto ejecutivo de una empresa de consumo con operaciones en Venezuela, no duda en sostener que el país ha adoptado un "capitalismo salvaje". 

Dimitris Pantoulas, analista económico basado en Caracas, sostiene que ha existido una cierta estabilización de la economía venezolana que ha permitido aplacar las eternas filas para conseguir insumos y comida. "Pero ahora, aunque es mucho más caro, puedes obtener lo que quieres", afirma.

Sin embargo, la liberalización económica del régimen de Maduro -que no ha anunciado públicamente las nuevas medidas y ha declinado a hablar en torno a la situación- no es calificada como una liberalización 100% pura, de acuerdo a Financial Times.

Muestra de lo anterior es que para combatir la inflación, los bancos se vieron obligados a mantener el 100% de los depósitos como reservas obligatorias en el banco central venezolano, que suspendió los préstamos. Lo anterior ha frenado los préstamos de consumo y las industrias que aún se mantienen en el país se quejan que no pueden competir en los costos de producción por importaciones baratas y desreguladas.

Así las cosas, Pantoulas no duda en calificar a Venezuela como una economía de guerra, en el que el 10% de la población obtienbe todo lo que quiere, pero el restante 90% vive en la penuria misma. 

Más allá de las consideraciones de ciertos empresarios con operaciones en ese mercado, de acuerdo al reciente informe del FMI sobre el estado de las diversas economías de la región, en Venezuela la crisis económica y humanitaria continúa ahondándose. Se proyectó que el PIB real caerá un 35% en 2019, con lo cual la contracción acumulada desde 2013 superaría el 60%. Se espera asimismo que la hiperinflación continúe, y que la emigración se intensifique, previéndose para fines de 2019 una cifra total de migrantes venezolanos que rebasaría los 5 millones. Este éxodo está teniendo considerables repercusiones en otros países de la región.