Río de Janeiro.- El desempeño de la economía brasileña en el primer año de mandato será decisivo para el éxito o no del nuevo gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil, en opinión del economista del Instituto Ibmec de Río de Janeiro Renato Gallego.

Bolsonaro, quien ganó las elecciones presidenciales de octubre con un 55% de los votos en segunda ronda, inició su gobierno el pasado 1 de enero en sustitución de la administración de Michel Temer, con la promesa de un cambio radical en Brasil, aunque para ello, necesitará aprobar en materia económica.

"Hay temas esenciales como la seguridad y la salud, y hay polémicas que generan un amplio debate, como la posesión de armas o la educación, aunque la economía es lo que acaba impactando directamente en el bolsillo de la población", afirmó a Xinhua Renato Gallego.

Según él, hay tres factores que pueden ayudar a Bolsonaro en materia económica en su primer año de gobierno y que pueden permitir que la economía crezca más de un 3% este año, que sería más del doble que en 2018.

"El primer factor es la capacidad de viabilizar algunas reformas esenciales que necesita el país, empezando por la Seguridad Social. En contraste con el pasado, el tema está más maduro en la opinión pública y la sociedad. La crisis fiscal de algunos estados, entre ellos el de Río de Janeiro, ilustran de forma concreta lo que significa tener un estado completamente fallido, algo que puede ayudar a concienciar para aprobar la reforma", sostuvo Gallego.

Según él, "en el pasado se necesitaron décadas de fracaso en el combate a la inflación hasta llegar al Plano Real. Algo análogo está ocurriendo con el ajuste fiscal y el sistema de pensiones y jubilaciones. No hay otra alternativa. Gobiernos anteriores hicieron cambios, y ahora se ha llegado a un momento de reforma estructural, tal y como dijo Bolsonaro en su investidura en el Congreso", agregó el economista.

El segundo factor "se refiere a las expectativas. Encuestas recientes indican que el 65% de los brasileños esperan una evaluación entre muy buena y buena en estos primeros meses de gobierno. Este capital político volátil necesita ser usado de forma rápida y con criterio", dijo Gallego.

"El tercer factor es el momento de recuperación del ciclo económico que vive el país. Aunque el terreno esté minado con pautas bombas para los cofres públicos, el gobierno Bolsonaro recibió una economía con buenos indicadores de corto plazo. La inflación está baja y sin control artificial; la tasa básica de interés está en su menor nivel histórico, el 6,5 por ciento; las reservas internacionales nunca fueron tan elevadas y se espera una cosecha agrícola récord en 2019", indicó.

Además, el economista aseguró que "existe también la capacidad ociosa de la economía y la subocupación de la mano de obra, permitiendo que la producción aumente sin mucha presión sobre los costes", y que hay un conjunto de inversiones en infraestructuras para los cuales hay proyectos, ganas del sector privado, y por primera vez se organizó de la forma más integrada posible, con una área propia en el gobierno".

A la pregunta qué puede salir mal en esta nueva era económica en Brasil, Gallego apuntó dos cosas; un tsunami en la economía mundial que genera una ola gigante que afecte a las economías emergentes, y que el Congreso se pierda discutiendo el programa de reformas del gobierno, lo que agravaría la crisis fiscal hasta el punto de paralizar la política pública".

"Separadamente, estos eventos pueden comprometer el crecimiento económico en 2019 y condenar la economía a una expansión tímida. El gobierno de Bolsonaro tiene un 80% de posibilidades de evitar los peores escenarios y estimular el crecimiento económico, aunque será necesario foco, competencia y una dosis de suerte para ello", finalizó.