Buenos Aires.- Las posibilidades de una reestructuración de la deuda argentina concentraron el foco de interés de economistas y expertos locales, quienes destacaron la necesidad de que el Gobierno muestre un plan económico para garantizar el retorno al crecimiento en el mediano y largo plazo.

La reciente visita de una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que concluyó en la declaratoria de que la deuda argentina es "insostenible", ha llevado a que varios analistas discrepen sobre el tratamiento que se le está dando al tema pero con "la necesidad del programa económico" como punto de coincidencia.

A ojos del economista Gustavo Perilli, "la economía argentina se encuentra fracturada por el efecto conjunto de los procesos de 'estanflación' (inflación con recesión) y endeudamiento. El esquema diseñado para reparar daños (negociaciones con los acreedores, entre otros) exige estar atentos a los riesgos que demorarían el regreso al sendero de crecimiento".

Bajo la actual coyuntura, sostuvo Perilli, "es imprescindible dialogar con los acreedores", tanto con el directorio y los socios del FMI como con los representantes del mercado voluntario de créditos y "plantear estrategias diferentes a las esbozadas por la gestión anterior". El también profesor de Economía en la Universidad de Buenos Aires señaló que, si bien "es imposible vaticinar escenarios con grados importantes de certeza", pueden cobrar peso los consensos que deriven del plan económico.

En esta línea, el experto sudamericano afirmó que "un sostenido aumento del producto y del ingreso impediría agrietamientos en el bienestar social e impulsaría la generación de recursos financieros necesarios para afrontar los próximos vencimientos (de deuda)".

Por su parte, el economista Luis Palma Cané, especialista en mercados internacionales, se refirió a la declaración que hicieron los representantes del FMI tras concluir su visita a Argentina el pasado miércoles, en la que calificaron de "no sostenible" la deuda del país y pidieron a los acreedores privados contribuir significativamente con el proceso de reordenamiento de la deuda que adelanta el Gobierno del presidente Alberto Fernández.

Cané aseguró que el análisis del FMI es "simple y correcto" pero, lejos de apoyar al actual Gobierno, el planteamiento de la institución financiera partió de la incertidumbre heredada del cambio político, ya que Fernández asumió el 10 de diciembre pasado. Pese a sus discrepancias, Cané también hizo hincapié en la necesidad de "presentar un plan económico-financiero de mediano y largo plazo, que permita afrontar los nuevos y disminuidos vencimientos y que, además y fundamentalmente, contemple un sendero claro y rápido de generación de superávit fiscal".

En una versión similar, Miguel Kiguel, economista experto en macroeconomía y mercados financieros, resaltó que "la reestructuración de la deuda es una condición necesaria para volver al crecimiento, pero por sí sola no alcanza".

El experto sostuvo, en una columna publicada en el diario local El Cronista, que los bonistas ya están resignados a una quita "pero a cambio van a pedir un plan económico" que al menos muestre que Argentina tenga voluntad de pago y vaya a poder volver a crecer, dejando atrás una década de estancamiento.

"El éxito va a depender principalmente de tener un programa macroeconómico consistente que ayude a mejorar la competitividad y productividad de la economía", subrayó el experto. De acuerdo con Kiguel, el gran problema que se le presenta ahora a Argentina va más allá del tamaño de su deuda y, en cambio, guarda una mayor relación con los bajos niveles de confianza aunado a que "no existe un marco de política económica de mediano plazo que ayude a regenerarla".