La Paz.- La demanda interna y la inversión pública continuarán siendo las principales locomotoras del crecimiento económico en Bolivia en 2019, coincidieron economistas y funcionarios.

El economista Luis Ballivián explicó a Xinhua que, además de la demanda interna y la inversión pública, la deuda externa manejable y la mejora de las exportaciones son otros elementos que permitirán promover el crecimiento económico y dinamizar la economía interna.

"La deuda externa manejable y sostenible que contrae Bolivia se ha destinado a la inversión pública, es dinero que se invierte en obras y proyectos de desarrollo. El próximo año no será excepción", afirmó el ex funcionario del Banco Central de Bolivia.

El crecimiento económico boliviano, uno de los mejores en los cuatro últimos años en la región sudamericana, y la estabilidad económica de Bolivia, son atribuidos a la millonaria inversión pública y demanda interna, de acuerdo con la "Memoria de la Economía Boliviana" del Ministerio de Economía.

Sobre el cuadro actual y del próximo año, el viceministro de Presupuesto y Contabilidad Fiscal del Ministerio de Economía, Jaime Durán, precisó a Xinhua que el crecimiento económico sostenido de los últimos años fue promovido por la aplicación del modelo económico comunitario.

Dentro de este modelo, la inversión pública y la demanda interna se consolidaron como los principales impulsores del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), afirmó Durán.

De igual forma destacó la estabilidad de la economía boliviana en los últimos 12 años, a pesar del contexto internacional adverso que afectó las economías de los países vecinos.

Bolivia es el único país que mantiene sus políticas sociales en medio de una crisis internacional, agregó.

El PIB de Bolivia registró un crecimiento de 4,2% el año pasado, según Memoria de la Economía Boliviana 2017, mientras que para este año prevé una expansión de 4,7%, respaldado por cálculos de organismos internacionales.

Durán mencionó el último informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), que subió este jueves pasado su previsión de crecimiento económico para Bolivia de 4,3 a 4,5% en 2018, lo cual sitúa al país andino al frente de las economías con mayor expansión de la región.

Según el FMI, la expansión ha sido apoyada por las políticas de estímulo, un segundo bono salarial para toda la economía y una fuerte producción agrícola.

A su vez, el ex ministro de Economía y analista económico Luis Arce, dijo esta semana en entrevista a un medio estatal que la inversión pública de US$6.510 millones programada para 2019 en el Presupuesto General del Estado (PGE) continuará como "la locomotora del crecimiento" económico de Bolivia.

Este factor, sumado a los proyectos de industrialización, como la urea en la planta de Bulo Bulo, en Cochabamba (centro), el potasio en Uyuni, Potosí (sudoeste) con el proyecto estatal del litio y la exportación de electricidad, constituye la nueva base económica del país.

De acuerdo con Arce, en 2019 el PIB nacional podrá alcanzar la meta de crecimiento del 4,7%, índice similar al previsto para este año.

"Lo mejor está por venir, que son los resultados de la industrialización de los recursos naturales", aseveró el ex ministro al referirse a ese proceso que impulsa el gobierno.

En su evaluación, Arce consideró que este año se observó un repunte en varios sectores productivos bolivianos, principalmente en la industria y manufacturas que representan el 17% del PIB, seguido del agropecuario con 12%.

A decir del experto, los hidrocarburos y minería, que para algunos son los más importantes en el crecimiento económico, sólo aportan al PIB el 6 y 5%, respectivamente.