La Paz. Para evitar la quiebra de las empresas y reactivar la economía de Bolivia, empresarios y analistas propusieron dar apoyo financiero para tener liquidez, generar condiciones para la reactivación productiva y cambiar el modelo económico para encarar la situación actual y posterior a la crisis causada por la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19).

La estabilidad económica de varios países está en riesgo debido a la pandemia, incluida la de Bolivia, y la situación amerita cambios, expresó a Xinhua el economista y docente de la Universidad Católica Boliviana "San Pablo", Gonzalo Chávez.

"Los empresarios, el gobierno, especialistas, políticos y todos los sectores discuten qué medidas se aplicarán para la reactivación, pero el mundo ya no será igual. A partir de esta pandemia se deben perfilar nuevos modelos económicos, formas de hacer negocio y comercio tomando en cuenta que la COVID-19 estará por muchos meses en el mundo", añadió.

Consideró que se está presenciando el traslado paulatino de la economía hacia lo digital, las nuevas tecnologías deben ser aceleradas en Bolivia y "quienes tengan las habilidades para hacerlo serán los que superen la crisis".

Por su parte, el gerente general de la Cámara Nacional de Comercio, Gustavo Jáuregui, comentó a la prensa local que ante la crisis por la pandemia de la COVID-19 urge trabajar con el gobierno para asumir una "economía de guerra" que incluya la inyección de liquidez de unos US$6.000 millones para el consumo y la reactivación de la actividad productiva del país.

"Ya estamos en una recesión económica a nivel mundial y Bolivia no puede ser la excepción, somos una economía pequeña y vamos a tener un crecimiento negativo", agregó.

En consecuencia, dijo que se debe plantear un nuevo modelo económico, por lo cual es importante que el gobierno entre en una economía dura para reinventarse y tener una inyección de liquidez para que las cadenas de valor, de pago, vuelvan a la normalidad.

En tanto, el economista y magíster en comercio internacional y gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior, Gary Rodríguez, dijo a Xinhua que la COVID-19 alarma a los organismos internacionales, "pone en ascuas" (inquietos) a los gobiernos y preocupa a la población, pues su efecto sobre la salud y la economía "se torna catastrófica".

Manifestó que Bolivia no está exenta del impacto socioeconómico de tan grave crisis sanitaria y humanitaria, por lo que, a su juicio, urge tomar medidas para que la economía vuelva a funcionar.

"Esto supone la necesidad de un doble 'shock' de oferta y demanda, permitiendo a las empresas seguir invirtiendo con las seguridades del caso, producir bienes y servicios para el mercado nacional y extranjero, y generar con ello empleos e ingresos para las familias, y divisas e impuestos para el Estado", manifestó Rodríguez.

Para ello, se impone un cambio de modelo que apueste por las micro, pequeñas, medianas y grandes unidades productivas, comerciales y de servicios, permitiéndoles que hagan lo que saben hacer, abundó.

"Esta es la tarea para los gobiernos central, departamental y municipal", agregó.

La Confederación de Empresarios Privados de Bolivia solicitó el pasado viernes al gobierno apoyo financiero para contar con "liquidez inmediata", con el fin de reanudar actividades y enfrentar la reactivación productiva posterior a la COVID-19.