Ciudad de México. Los principales determinantes de la inflación de una economía emergente como México, son las expectativas de inflación de largo plazo y otros factores de presión interna, advierte el Fondo Monetario Internacional (FMI).

“Mientras algunos factores externo generan presión en la fijación de precios de mercados emergentes, como los precios internacionales, resultó estadísticamente más significativo el impacto de presiones domésticas (…) las expectativas de inflación de largo plazo y su distancia del objetivo, suelen tener un impacto mucho más relevante”, detallaron.

En el análisis tomaron en cuenta la tendencia de la inflación en 19 de las más grandes economías emergentes, México entre ellas, durante las últimas dos décadas encontraron que “aún cuando los países emergentes han estrechado sus nexos con avanzadas y se han integrado a la economía mundial, queda en el mercado doméstico la mayor presión sobre la tendencia de la inflación".

Al interior de un reporte, titulado ¿Es la inflación doméstica o global? evidencia desde los mercados emergentes, detallaron que "la hipótesis de la transmisión de inflación por la globalización no es tan clara cuando en el mercado doméstico las condiciones de competitividad no son consistentes".

Por ello consideran que sería conveniente reordenar las condiciones de operación de las empresas prestadoras de servicios y oferentes de productos, para que se garantice un precio competitivo que reduzca la presión interna sobre la inflación.

En su más reciente reporte sobre las Conclusiones a la Revisión Anual para México, expertos del FMI previeron que la inflación en 2018 seguirá fuera del rango permisible del objetivo que ha fijado Banco de México, por segundo año consecutivo, esto al estimar que promediará en 4,8%.

El caso de México. Siguiendo la observación del FMI, sobre el impacto de las expectativas de largo plazo de inflación, se puede observar que los resultados de la Encuesta de Expectativas de Especialistas del Sector Privado que conduce mensualmente Banco de México, la más reciente, evidencian que el promedio de ellos ha mantenido sus pronósticos por arriba del objetivo de inflación durante 10 meses. Puntualmente la han fijado arriba de 3,60% en este lapso.

Y de acuerdo con el INEGI, la variación anual de la inflación completó al mes de octubre una variación de 4,90%, esto es casi un punto fuera del rango permisible.

En el documento del FMI, los expertos cuantificaron el impacto de los factores globales y domésticos para determinar si la variación al alza de índices generales de precios esta más vinculada a eventos ajenos a la economía doméstica o son presiones que vienen de fuera.

Concluyeron que la evidencia internacional muestra que es la competencia, o su ausencia, otro de los determinantes domésticos de la inflación entre las economías emergentes mas grandes.

Anticipan presión hasta 2020. En su más reciente reporte sobre las Conclusiones a la Revisión Anual para México, conforme al Artículo IV del Convenio Constitutivo, expertos del organismo previeron que la inflación en 2018 seguirá fuera del rango permisible del objetivo que ha fijado Banco de México, por segundo año consecutivo, esto al estimar que promediará en 4,8%.

Y consignaron que será hasta el año 2020, cuando se conseguirá el objetivo puntual de 3% en la variación de los precios generales.

Esta previsión del FMI está lejos del pronostico del mercado para 2020, recabado por el Banco de México que actualmente anticipa una variación anual de 3,65%.

En un apartado de las Conclusiones de la revisión anual para México, de la que dio cuenta El Economista, dedicada a Precios e Inflación, destacaron que la tendencia de los precios generales ha venido a la baja, pero que se ha registrado un repunte en la segunda parte del año.

Y precisaron que este repunte ha estado dirigido por precios de bienes no duraderos que se mantienen con variaciones superiores a 6%.

Esta tendencia llevó a las tasas al nivel 7,75% donde se encuentran, lo que “ha permitido mantener las expectativas de inflación ancladas (…) ayudando a contener efectos de segundo orden tras los episodios de depreciación cambiaria”.