Madrid. Las maratónicas negociaciones para reformar el mercado laboral español, considerado excesivamente rígido por algunos sectores, colapsaron este jueves, sentando las bases para lo que podría ser una dura batalla entre el gobierno y los sindicatos en el endeudado país de la zona euro.

En España, el fracaso de las conversaciones con empleadores y sindicatos dejó al gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero a puertas de flexibilizar las normas de contratación y despido sin un consenso social, en momentos en que su país se encuentra bajo presión de los mercados financieros por su elevado déficit.

Aunque el quiebre en las conversaciones era ampliamente esperado, el índice de Ibex de la bolsa de Madrid cayó 0,9% en el inicio de las operaciones, frente al declive en el índice general de acciones líderes europeas de 0,4%.

Economistas consideran que las reformas al mercado laboral, junto con una reestructuración bancaria y una reducción del déficit presupuestario, que supera 11% de la producción nacional, son medidas esenciales para resolver los problemas financieros de España a largo plazo tras una profunda recesión.

Una importante fuente financiera dijo que los bancos españoles más pequeños estaban perdiendo su acceso a los mercados de crédito europeos debido a los temores de que el país pueda estar avanzando hacia una crisis similar a la griega, aún cuando su deuda pública es mucho menor.

Pese a esto, España recibió sólidas demandas por un nuevo bono soberano a 3 años colocado en el mercado este jueves, aunque tuvo que pagar una prima superior a la de un bono similar vendido en abril, un hecho que demostró que los países europeos bajo complicaciones financieras siguen teniendo acceso a los mercados de capital, aunque con cierto costo.

En la misma línea, Portugal –cuyo Parlamento aprobó en la víspera el plan de austeridad- recibió fuerte demanda en la venta de un bono soberano el miércoles, y descartó que fuera necesario acudir a la zona euro en busca de un rescate.

Lisboa debió pagar un rendimiento máximo del 5,225%  en su emisión a 10 años, muy por sobre el 4,523% pagado en mayo.