Montevideo.- La economía de Uruguay alcanzó en 2018 su mayor ciclo expansivo de la historia, al sumar 16 años de crecimiento ininterrumpido, pero la actividad económica se desaceleró y se estancó.

El 1,6% de incremento anual del Producto Interno Bruto (PIB) registrado el año pasado no es despreciable si se considera el escenario económico adverso en los países vecinos como Brasil y, especialmente, Argentina.

Sin embargo, existe una desaceleración en comparación con la tasa de crecimiento de 2017 (+ 2,6%) y un estancamiento en términos desestacionalizados, ya que los últimos dos trimestres fueron de retroceso, aunque marginal, en ambos casos de -0,1%.

En este sentido, la economista Lucía Rosich, del equipo de investigadores del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) de Uruguay, opinó que "haber logrado un crecimiento en un año tan desfavorables es un logro importante".

En una reciente entrevista con Radiodifusión Nacional del Uruguay (RNU), Rosich destacó el crecimiento uruguayo "sobre todo por el contexto de Argentina. En otros contextos históricos, con la larga crisis que está viviendo la economía argentina, no hubiéramos podido crecer".

Asimismo, la experta evaluó que a nivel de ciclo económico "desde 2015 se está en una fase baja y ahora en niveles un poco por debajo pero más cercano a una tasa histórica de crecimiento, del 2%".

"El dato de este año está por debajo de eso. Pero para el contexto en el que se está no es un mal dato", enfatizó.

Según el Informe de Cuentas Nacionales del Banco Central de Uruguay (BCU), divulgado el pasado jueves, desde el enfoque de la producción se destacó el desempeño positivo en transporte, almacenamiento y comunicaciones (+6,8%), por el dinamismo de las telecomunicaciones.

De hecho, si se excluye la refinación de petróleo el PIB de Uruguay habría crecido solo un 1%, de acuerdo a una estimación del Cinve.

Según el informe del BCU, estos aumentos "fueron parcialmente contrarrestados" por las caídas en comercio y restaurantes (-1,3) y en construcción (-2,8).

Al evaluar el gasto, la suba del PIB respondió a un incremento del gasto en consumo final (+1,4), liderado por el sector privado (+1,5), y a una suba de la formación bruta de capital (+7,3).

Considerando el volumen, el comercio exterior reportó un retroceso tanto a nivel de exportaciones (-4,8%) como a nivel de importaciones (+2,0%).

El gobierno uruguayo esperaba un crecimiento de la economía de entre 2,0 y 2,5% en 2018.

Para la economista de la consultora Deloitte, Florencia Carriquiry, la cifra de 2018 supuso "un enfriamiento muy importante" asociado a una retracción del consumo privado y una retracción de la inversión y las exportaciones.

En entrevista con la emisora local Radiomundo, Carriquiry dijo que, según la definición técnica, con dos caídas trimestrales consecutivas la economía uruguaya habría ingresado en recesión, pero "esa definición debe manejarse con cuidado porque el PIB trimestral en Uruguay es muy volátil".

"Es perfectamente posible que se den dos caídas muy pequeñas del PIB (como las del tercer y cuarto trimestre) que en lo sustancial son más un estancamiento que una recesión abierta", explicó.

Por su parte, el Cinve mantiene una proyección de crecimiento del PIB cercana al 2% para 2019, no obstante, Deloitte es más pesimista y espera una expansión de 0,7%.

La semana pasada, el ministro de Economía de Uruguay, Danilo Astori, subrayó que "hay una realidad que no debemos olvidar, (que es) un país creciendo durante 16 años consecutivos, aun enfrentando dificultades".

"Aportaríamos muy poco si dijéramos que está todo bien, porque no es verdad, quienes discrepan con nosotros aportarían muy poco si dijeran que está todo mal", sostuvo Astori en alusión a las críticas que recibe el gobierno en el actual año electoral en el que se definirá al sucesor del presidente Tabaré Vázquez.