La Habana. El gobierno cubano puso este viernes en vigor nuevas normas para el trabajo privado, aunque antes suavizó esas regulaciones, anunciadas en julio último, ante el reclamo de muchos propietarios que las consideraban restrictivas.

"Es una buena decisión porque el gobierno nos ha escuchado y ha actuado en consecuencia", dijo a Xinhua la septuagenaria Marina Abreu, quien alquila dos habitaciones de su casa y ofrece además paseos a turistas en un auto clásico de la década de 1950.

Abreu no tendrá ahora preocupaciones adicionales a la atención a su negocio, pues se le permite nuevamente poseer más de una licencia de trabajador por cuenta propia, como se denomina en la isla a quienes laboran fuera del sector estatal.

Aplaude también la medida Rubén Quesada, quien es dueño de un restaurante que aspira hacer crecer más allá de 50 asientos de capacidad, algo que antes estaba prohibido.

González defendió el trabajo por cuenta propia como "un complemento de la actividad estatal", aunque señaló que algunos pequeños empresarios cometen "irregularidades" fiscales, por lo que habrá más control económico sobre ellos.

La restricción del número de licencias para cada persona y la limitación de hasta 50 asientos en la capacidad de los restaurantes privados, eran dos de las más controvertidas regulaciones anunciadas por el gobierno, pero que en definitiva no se aplicaron.

La decisión gubernamental fue confirmada a través de la televisión nacional por la ministra de Trabajo y Seguridad Social, Margarita González, quien además aseguró que se permitirá nuevamente solicitar 26 de las 27 licencias congeladas desde hace más de un año.

"Durante intercambios con trabajadores por cuenta propia, especialistas y funcionarios se obtuvieron criterios (...) que han sido evaluados rigurosamente", afirmó González.

Se cambia de esta manera la idea inicial que era más restrictiva y que creó "malestar y estados de opinión desfavorables", según reconoció la ministra.

"El trabajo por cuenta propia es una fuente de empleo, incrementa la oferta de bienes y servicios a la población, y descarga al Estado de actividades que no son fundamentales. Los tributos constituyen fuentes de ingreso para los presupuestos municipales", explicó.

González defendió el trabajo por cuenta propia como "un complemento de la actividad estatal", aunque señaló que algunos pequeños empresarios cometen "irregularidades" fiscales, por lo que habrá más control económico sobre ellos.

Se refirió también a la aparición de ilegalidades como la compra de materias primas y productos de procedencia ilícita.

A su vez, la viceministra de Finanzas y Precios, Meisi Bolaños, aclaró que los trabajadores que rentan viviendas, ofrecen servicios gastronómicos y de construcción, entre otros, están "obligados a abrir y operar" una cuenta bancaria fiscal y su incumplimiento es una infracción sancionable conforme a la ley.

Con el inicio en 2010 del proceso de reformas que se conoce como "actualización del modelo económico, impulsado por el ahora ex presidente Raúl Castro, el trabajo fuera del sector estatal dejó de ser estigmatizado y se convirtió en una importante opción de empleo.

Desde entonces se dieron a conocer muchas normas que poco a poco regularon a ese sector, pero de manera sorpresiva el año pasado se paralizó la entrega de licencias para "reordenar" el trabajo por cuenta propia.

El gobierno permitía 201 actividades para ejercer el trabajo particular, pero con la llegada de las nuevas medidas esa cifra se redujo a 123, en su mayoría por una reagrupación de actividades afines.

Con una población de unos 11,2 millones de habitantes, en Cuba trabajan actualmente 588.000 personas por cuenta propia, lo que representa el 13% de la población activa y casi cuadruplica las 157.000 de 2010, año en que se autorizó el trabajo privado.