Los huracanes Eta e Iota, que recientemente azotaron a Centroamérica, dejaron en Nicaragua un impacto económico aproximado de US$742,6 millones, dijeron este martes funcionarios del país.

A principios de noviembre, Eta golpeó Centroamérica como un poderoso huracán dejando a su paso más de 100 fallecidos, decenas de desaparecidos y cuantiosos daños en infraestructura. Una semana más tarde, sin que la región haya podido recuperarse, Iota llegó sacudiendo la zona con torrenciales lluvias y vientos huracanados agravando la situación.

En ambos casos, los ciclones tocaron tierra en la costa caribeña de Nicaragua.

Los daños totales acumulados más las pérdidas económicas en el país suman hasta ahora US$738,6 millones, precisó el ministro de Hacienda y Crédito Público, Iván Acosta. La autoridad agregó que a ello se agregan US$4 millones para "atender a los afectados" por los huracanes.

Acosta aseguró que el mayor impacto se concentra en la pérdida de casas de los pobladores. De acuerdo a cifras preliminares, 5.800 viviendas fueron afectadas totalmente y más de 38.000 sufrieron daños parciales.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con sede en Washington, dijo en la víspera que apoyará a los países más golpeados en la región con hasta US$1.200 millones para solventar la reconstrucción tras el paso de las tormentas.

Numerosos poblados desde el norte de Colombia hasta el sur de México se vieron duramente afectados por las lluvias que ocasionaron crecidas de ríos y deslizamientos. Unos 160.000 nicaragüenses y 70.000 hondureños han tenido que buscar refugio.

Expertos creen que la destrucción sin precedentes provocada por ambos huracanes podría generar un mayor flujo migratorio desde Centroamérica, una región que además está lidiando con una profunda crisis económica provocada por la pandemia del coronavirus.