A pesar de que el banco central de México incrementó a fines de junio su tasa de referencia y que posiblemente aliste más alzas, al menos cinco bancos y grupos financieros elevaron hace pocos sus pronósticos de inflación para el cierre de 2021 a alrededor del 6%, el doble de la meta oficial.

En un movimiento sorpresivo, la autoridad monetaria (Banxico) subió el mes pasado en 25 puntos base su tasa clave para llevarla a un 4,25%, citando la necesidad de evitar afectaciones en las expectativas del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC).

Pero en junio, la inflación general alcanzó un 5,88%, muy por arriba del rango objetivo permanente de Banxico de 3%, +/- un punto porcentual, y los expertos anticiparon que los precios solo cederán en agosto, para luego acelerar.

"(Un alza en la inflación) sería consistente con una mayor reapertura de la economía, con los precios relativos aún normalizándose gradualmente tras las fuertes distorsiones por la pandemia", dijo Banorte, que subió su pronóstico de inflación de 5,5% a 6,1%, la mayor tasa desde 2017.

Los especialistas añadieron que su nueva estimación también considera precios ascendentes del petróleo a nivel internacional y una tendencia alcista en el componente subyacente del INPC.

"(Un alza en la inflación) sería consistente con una mayor reapertura de la economía, con los precios relativos aún normalizándose gradualmente tras las fuertes distorsiones por la pandemia", dijo Banorte, que subió su pronóstico de inflación de 5,5% a 6,1%, la mayor tasa desde 2017.

Pero el Gobierno no piensa igual y ha manifestado que las presiones inflacionarias son temporales.

El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, dijo apenas el viernes que espera que los precios comiencen a descender una vez que se supere el efecto de fenómenos meteorológicos como "La Niña" en los precios agropecuarios, y se normalice la demanda de ciertos productos para el hogar.

El funcionario añadió que la discusión en México es parte de un debate global, incluido en Estados Unidos, sobre la persistencia del aumento en precios.

En tanto, en su reunión más reciente de política monetaria, los miembros de la Junta de Gobierno de Banxico destacaron que la inflación tenía un carácter transitorio pero retrasaron del segundo al tercer semestre de 2022 su estimación de convergencia del indicador hacia su objetivo permanente.

Presión por reapertura. Pese a un repunte en el número de casos de COVID-19 en México, las actividades han comenzado a reabrirse en la segunda mayor economía de América Latina, que se desplomó un histórico 8,5% en 2020. Ello aumentará la presión sobre los precios al consumidor, dijeron los especialistas.

"Como ha sido el caso recientemente, los servicios básicos son la principal fuente de preocupación debido a los constantes incrementos en las tarifas aéreas y los restaurantes", dijo Gabriel Lozano, economista en jefe para México del banco estadounidense J.P.Morgan.

El experto añadió que, más recientemente, se ha agregado una dinámica preocupante en otras categorías, como entretenimiento, alojamiento, y ahora la vivienda, por lo que el banco modificó de 5,6% a 5,8% la estimación de inflación para el cierre de año.

Citibanamex, unidad en México del estadounidense Citi, también elevó sus pronósticos del 5,64% a 6,13%, mientras espera que Banxico eleve en dos ocasiones más su tasa clave en 2021.

Otros factores que podrían acelerar la inflación serían episodios de depreciación cambiaria y la persistencia de la sequía en varias regiones del país, advirtió el Banco de México.

Bajo ese contexto, otros bancos y grupos financieros como Invex y Monex también modificaron sus previsiones, y esperan que los precios finalicen este año con un aumento de alrededor de un 6%, desde previsiones anteriores que rondaban el 5%.

"La inflación de 2021 será una de las más elevadas de la historia reciente", dijo Marcos Arias, economista de Monex.