Aprisa y sin descanso, así han pasado los días desde hace seis meses para Julio José Prado (48), ministro de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca del Ecuador, sobre quien ha recaído la difícil tarea de captar interés e inversión extranjera para reactivar la alicaída economía de la nación sudamericana, que según proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), será la que menos crecerá entre los países de Sudamérica al cierre de 2021. Hace pocos días aterrizó de vuelta en su país natal luego de una gira que lo llevó durante casi dos semanas a Miami, Madrid y a la escocesa ciudad de Glasgow, donde participó en la COP26. Un mes atrás, había estado en Nueva York, México y Perú, reuniéndose con potenciales inversores. Y la semana pasada repitió la misión, pero esta vez desde Quito, donde se dieron cita cerca de 800 inversores de más de 50 países en el marco del "Ecuador Open for Business 2021", el foro en el que se presentó una ambiciosa cartera de proyectos con la que esperan captar US$ 30.000 millones en los próximos cuatro años y que ya logró establecer un par de convenios por cerca de US$ 500 millones.

La tarea encomendada a Prado, sin embargo, no es nada fácil, considerando que debe convencer al mundo de que el país encara un cambio de modelo económico real -tras más de una década de "correísmo"- y que tiene un convulso escenario local -con recientes protestas- y el bolsillo apretado como consecuencia de la pandemia. No obstante, según Prado, el país tiene importantes factores a su favor: cuenta con una economía dolarizada, un riesgo país que en los últimos meses ha pasado de 1.200 a 700 puntos; y es "el único" en la región que se está abriendo al mundo cuando la mayoría está girando a una política más cerrada. 

Aprovechando estas ventajas, el ministro -un economista que proviene del sector bancario al igual que su jefe, el presidente Guillermo Lasso- trabaja por lograr la ambiciosa meta de inversiones y cerrar al menos 10 acuerdos comerciales durante la gestión, para así anclar el nuevo modelo de desarrollo a los tratados internacionales y evitar retrocesos en el futuro. Uno de los más inmediatos es la posible incorporación de Ecuador en la Alianza del Pacífico, lo que podría ocurrir en el primer trimestre de 2022.  

Sobre esta misión, sus dificultades y oportunidades para que haya "más Ecuador en el mundo y más mundo en el Ecuador", Julio José Prado conversó con AméricaEconomía

-¿Cómo les fue en la gira por Europa? ¿Qué percepciones tuvo?

Nos encontramos una tremenda acogida al nuevo Gobierno de Ecuador y dos elementos que generan mucha expectativa: primero, el discurso amistoso de este Gobierno buscando inversiones internacionales como centro del modelo de desarrollo que queremos generar. Nosotros creemos que Ecuador necesita de la inversión extranjera y local para poder potenciar la competitividad y evitar que tengamos que generar egresos e inversiones públicas para las cuales no existe suficiente financiamiento. Esto es un cambio radical frente a lo que teníamos anteriormente. El segundo elemento con el que nos encontramos es que, justo en este momento cuando el Ecuador sale al mundo, en América Latina hay muchos países que están girando a una política más cerrada, menos amistosas a las inversiones. 

-El plan del Gobierno de Guillermo Lasso es promocionar a Ecuador como un socio ideal para las inversiones. ¿Qué condiciones han cambiado de aquel Ecuador de la última década que promovía del socialismo de siglo XXI al que promocionan ahora?

Tenemos un discurso completamente abierto hacia la competencia, la empresa privada, el emprendimiento local e internacional, para comenzar a sentar las bases y atraer inversiones. Ahora, ¿qué ha cambiado? El Gobierno de Rafael Correa salió del Circuito Internacional de Protección de Inversiones, del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi) y el país se alejó de todos los acuerdos internacionales importantes en materia de inversión y de comercio exterior. Eso hizo que durante la última década, cuando hubo un flujo muy fuerte de capitales extranjeros hacia países de Sudamérica, Ecuador no recibiera casi nada. Hoy por hoy ocupamos uno de los niveles más bajos de inversión extranjera frente al PIB. Actualmente, hemos vuelto al Ciadi y estamos con una propuesta de apertura al mundo. El objetivo es firmar al menos 10 acuerdos comerciales en los cuatro años de Gobierno y tenemos como meta atraer inversiones por US$ 30.000 millones en sectores estratégicos a través de alianzas público–privadas.

“No queremos inversiones que sean capital golondrina, queremos inversiones de largo plazo. No queremos inversiones que vengan a depredar el ambiente o que vengan solo a extraer los recursos del país; estamos buscando que las empresas que vengan generen ecosistemas dinámicos”, sostiene el ministro Prado.

-¿Y esa nueva imagen que quieren mostrar no se ha visto afectada por factores como los Pandora Papers, la crisis carcelaria y la tensión social por el precio de los combustibles?

Es indudable que los inversionistas extranjeros están muy atentos a la coyuntura. Es el día a día en América Latina. El tema es que un inversionista que viene a Ecuador no lo hace solo por la coyuntura, sino por la expectativa de lo que puede hacer el Gobierno y generalmente buscan estabilidad de largo plazo. Sabemos que los temas políticos o conflictos sociales tienen una decisión en el corto plazo, mientras que en el largo plazo –a medida que se van solucionando esos conflictos– quedan las inversiones. Y eso es lo que estamos buscando atraer, inversiones de más largo plazo.

-¿Se puede abrir en cinco años un país al mundo? ¿Cómo?

Sí. A través de una de las agendas de apertura comercial más ambiciosas que se han visto en Ecuador. Hoy, el país tiene una cobertura a través de acuerdos comerciales de tan solo el 40% de sus exportaciones, mientras que otros países como Chile o Perú tienen abierta su economía en más del 95%, y Colombia en cerca del 85%. La agenda de acuerdos comerciales que estamos impulsando busca llevarnos al menos al 60% e incluso podríamos llegar al 80% de apertura si logramos los 10 acuerdos comerciales.

-¿Qué bloques o países son especialmente importantes para Ecuador y su plan de atraer inversión?

Esta agenda incluye acuerdos comerciales en América, con Canadá, Estados Unidos, México, la Alianza del Pacífico, Panamá y República Dominicana. Y en Asia, estamos buscando acuerdos comerciales con Corea, China y Rusia. Esto es una visión muy pragmática de la economía y con todos esos países hemos iniciado relaciones a nivel diplomático o intercambio de información para lograr esos acuerdos.

-¿Qué impacto esperan que se genere en el país a partir de esta nueva política comercial?

Primero, darles más oportunidades a nuestros sectores industriales para que puedan colocar más productos ecuatorianos en el mundo. Un segundo elemento es traer más importaciones, más tecnología y componentes para nuestras cadenas productivas y clúster industriales que están desarrollándose en el país. Y tercero, poder tener los estándares internacionales más altos en materia de inversiones, de servicios, de propiedad intelectual. Se trata de una norma supranacional con países que tienen un Estado de derecho y comercial mucho más amplio que el que tiene el Ecuador. Y esto es un candado que se le pone a este modelo de desarrollo, de manera que si en el futuro alguien decide que el camino no es el de la apertura comercial, será mucho más complicado retroceder hacia un modelo que no busca el desarrollo.

-¿Estados Unidos o China? ¿En qué posición está Ecuador?

Nuestra posición es tremendamente pragmática y abierta hacia el comercio exterior. Creemos que tenemos que lograr un acuerdo comercial con nuestro principal socio, que es Estados Unidos, porque, además, somos el único país de la cuenca del Pacífico que no lo tiene; pero sabemos que los tiempos políticos en ese país son complejos y hoy por hoy está mirando más hacia adentro. Mientras se da ese acuerdo, también necesitamos mirar hacia el otro lado del mundo. Sabemos que nos podemos beneficiar ampliamente del mercado chino a donde ya llegan varios de nuestros productos. Están las oportunidades y tenemos que equilibrar la balanza porque nos interesa mantener relaciones con todos los países del continente americano, pero también tenemos que abrir mercado en Asia.

-¿Cómo planean dar la seguridad jurídica que requieren los inversionistas extranjeros?

Un primer elemento son los acuerdos comerciales, que son además acuerdo de inversiones. Estamos tratando de firmar con estos países no solo acceso a mercado, sino temas relacionados con tratados bilaterales de inversiones; es decir, protección al más alto nivel de las inversiones. Otro elemento, más de corto plazo, es la reforma tributaria que se está debatiendo en la Asamblea Nacional. Ese proyecto de ley tiene dos reformas puntuales importantes en materia de inversión: una, la reducción del impuesto a la renta, que pasará del 25% actual al 22% para todas las empresas que decidan invertir en Ecuador; y dos, los contratos de protección de inversión. Estos son contratos firmados por una empresa con el Estado que le permiten garantizar estabilidad normativa y tributaria en el largo plazo.

-Pero este proyecto de reforma no lo han tenido fácil. ¿Cómo prevén superar la oposición que ha despertado?

Siempre que un Gobierno trata de cambiar el statu quo​ se puede encontrar con oposición. Nosotros intentamos pasar en la primera propuesta tres leyes al mismo tiempo. Fuimos muy ambiciosos al tratar de hacer cambios rápidamente. Ese proyecto se llamó Ley de Creación de Oportunidades y tenía temas tributarios, laborales y de inversiones, por lo que la Asamblea consideró que no trataba una misma materia y solicitó que se dividiera. Eso es lo que estamos haciendo. La primera ley que presentamos es la tributaria y ya está en discusión con muy buenas probabilidades de ser aprobada. Una vez que suceda, pasaremos al proyecto de reformas laborales y luego, a la ley de inversiones. Tendremos que seguir tendiendo puentes para poder avanzar.

-¿Cuánto margen tienen para maniobrar si es que el paquete no es aprobado tal y como está concebido? ¿Existe un plan B?

El plan B es el que estamos aplicando hoy por hoy. El plan A era el proyecto amplio que fue devuelto por la Asamblea. La reforma tributaria ya fue aprobada en la Comisión de Desarrollo Económico y creemos que vamos a contar con los votos suficientes para aprobar este proyecto de forma adecuada. Si no los tenemos, tendremos que seguir jugando bajo las reglas actuales que no son suficientes para poder generar los proyectos que queremos para Ecuador. Sin la reforma laboral no vamos a poder generar los 2 millones de empleos que es la meta para los próximos cuatro años. Tampoco podremos alcanzar las inversiones por US$ 30.000 millones (que significa 30% del PIB) que nos hemos planteado, ni vamos a poder crecer al 5% del PIB que es la meta macroeconómica que nos pusimos. Tendremos que volar un poco más bajo, y por eso estamos pidiendo la sensibilidad a la Asamblea y a la ciudadanía, porque necesitamos la ley para el nuevo modelo de desarrollo para Ecuador.

-La cartera de proyectos que ofrecen abarca los principales motores de la economía ecuatoriana. ¿Cuáles son los más ambiciosos?

Los proyectos que atraerán más inversión van a estar en el segmento de minería, petróleo y energía renovables. Tenemos varias hidroeléctricas que están en proceso de concesiones, algunas están construidas, pero se requiere la operación que esperamos pueda ser privada. Tenemos varias carreteras y puertos a la espera de ser entregadas en concesión. También tenemos en cartera proyectos importantes de energía eólica, termodinámica y solar, que ya están siendo de interés de varias empresas privadas, sobre todo de España.

En el marco del "Ecuador Open for Business 2021" se logró establecer un par de convenios mineros por cerca de US$ 500 millones.

 

-¿Qué empresas y fondos de inversión les han mostrado interés por ir a invertir al Ecuador?

Muchas grandes compañías como Siemens, BlackRock, América Móvil, Morgan Stanley, Banco Santander, la minera Lundin Gold, Intercorp, Roche, Grupo Gloria, Mapfre. Hay un interés muy importante, muy grande de venir presencialmente al Ecuador y reunirse con el presidente Guillermo Lasso para desarrollar proyectos en el país.

-Tiene una apuesta especial por el sector agroindustrial basados en la experiencia de Perú. ¿Qué buscan replicar exactamente de su país vecino?

La agroindustria de Perú es uno de los ejemplos más importantes que tenemos en los últimos 10 años. Hace una década atrás había poca exportación de espárragos, aguacate, arándanos y alcachofas, y hoy por hoy esos cuatros productos representan más de US$ 8.000 millones en exportaciones para la economía peruana. Y creemos que las condiciones de desarrollo de estos sectores existen en Ecuador. De hecho, tenemos empresas que fueron pioneras de ese cambio en Perú que están viniendo a buscar tierras fértiles en Ecuador para producir espárragos y aguacate. Ahí tenemos una apuesta muy importante y creemos que es un sector en el que tenemos que trabajar y desarrollar. Necesitamos innovación en agricultura, desarrollo de cadenas productivas y clúster productivos.

-En su vecino Perú también hay un importante desarrollo de la industria minera, pero, recientemente, ha tenido que enfrentar protestas por temas de regalías e impacto medioambiental. ¿No temen que esa ola pueda afectar a Ecuador? ¿Qué garantías ofrecen?

El presidente Guillermo Lasso ha sido muy claro de que todas las inversiones que se hagan en Ecuador tienen que ser social y ambientalmente responsables. Ninguno de estos elementos es negociable. No queremos inversiones que sean capital golondrina, queremos inversiones de largo plazo; no queremos inversiones que vengan a depredar el ambiente o que vengan solo a extraer los recursos del país; estamos buscando que esas empresas vengan a invertir, pero que generen ecosistemas dinámicos.

-Un estudio reciente de la firma de venture capital ALLVP reveló que solo una startup de Ecuador está en el camino de ser unicornio. ¿Cómo ve al ecosistema de emprendimiento local? ¿Cómo planean darle impulso?

Una de las materias que recae sobre este Ministerio es lo que tiene que ver con el encadenamiento productivo. En esta área estamos trabajando fuertemente en dos visiones: la primera, generar una estrategia de clúster que genere un ecosistema de innovación alrededor de las cadenas productivas, y la segunda, que se incorpore tecnología. En eso estamos trabajando. Dentro de poco comenzaremos a ver varios proyectos de hackathon, de Pitch Competition, y veremos más empresas ecuatorianas de tecnología aplicada a los diferentes negocios que puedan comenzar a crecer. Tenemos capacidad en Ecuador siempre y cuando logremos crear los espacios y quitar trabas para que esas empresas se desarrollen.

-La gestión anterior a la suya había planteado poner el foco en atraer inversión privada a través de herramientas como una ventanilla única de inversiones. ¿Se logró avanzar realmente?

La ventanilla única de inversiones era un proyecto que inició su financiamiento en el Gobierno pasado, nosotros lo estamos manteniendo y lo hemos acelerado. Durante estos primeros seis meses de gobierno hemos puesto todas las prioridades en los proyectos estratégicos heredados. En el "Ecuador Open for Business 2021" presentamos la primera parte de la ventanilla única que es con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La siguiente etapa, que durará aproximadamente un año, es juntar a todas las instituciones públicas que puedan vincularse a este servicio para que sea un solo punto de contacto con el inversionista.