La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha alertado sobre el efecto de la crisis del coronavirus en el mercado laboral de México, donde podrían verse afectados más de 24 millones de empleos que equivalen al 44% del empleo total del país.

La propagación de la enfermedad en el país azteca destruyó en cinco meses más empleos formales que los que fueron creados en todo el 2019. Así, el organismo advierte de que la tasa de desempleo subió al 5,5% en junio y podría superar el 10% este año, con varios grupos de la población en una situación de mayor vulnerabilidad con respecto a otros en materia sanitaria y económica.

La OIT indica que en términos de cantidad de empleo, la tendencia de los últimos años para México mostraba indicadores bastante estables, pero existían muchas brechas en el mercado laboral y dificultades ligadas al trabajo, en particular en términos de acceso al trabajo y condiciones laborales.

El análisis del mercado laboral mexicano detecta que si bien se caracteriza por una baja tasa de desempleo, presenta al mismo tiempo dificultades laborales como la 'subocupación', esto es, personas que trabajan pero necesitan ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación actual le demanda, y la informalidad, que abarca todas las actividades económicas desarrolladas por trabajadores que en la legislación o en la práctica no están lo suficientemente cubiertas o no lo están en absoluto.

Además, en función de lo observado tras la crisis del 2008, la OIT indica la probabilidad de que la proporción de trabajadores pobres suba nuevamente a raíz de la pandemia y tenga repercusiones sobre los ingresos laborales percibidos durante varios años.

Tras la crisis del 2008, se necesitaron varios para recuperar el nivel de empleo previo a la crisis, de modo que el paro tardó siete años en volver a su nivel precrisis, por lo que se experimentaron varios años de incremento de la pobreza laboral.

Por último, la OIT cree que la crisis también abre la puerta a replantear ciertos aspectos de la economía y del mercado laboral, para lo que será necesario desarrollar un diálogo social entre las autoridades, patronal y empleados.