Buenos Aires. El peso argentino cotizaba en alza y el riesgo país bajaba luego del derrumbe que tuvieron los mercados financieros argentinos a comienzos de esta semana por la aplastante derrota que sufrió el oficialismo en los comicios primarios del domingo.

La recuperación comenzó este jueves, luego de que un diálogo entre el presidente neoliberal Mauricio Macri y el líder opositor de centroizquierda Alberto Fernández llevara calma a los mercados, que temen problemas de gobernabilidad hasta diciembre, cuando comienza el nuevo mandato presidencial.

Macri anunció además esta semana una serie de medidas para aliviar la difícil situación de gran parte de los argentinos, que ya comienzan a sentir el impacto inflacionario de la fuerte depreciación del peso.

Como contrapartida, las medidas podrían golpear las arcas del Estado, cuyo déficit ha intentado revertir denodadamente Macri desde que asumió en 2015.

"A la oposición no le conviene que la actual administración deje el banco central con muy pocas reservas y al Gobierno le resulta conveniente que las propuestas de la oposición resulten razonables para los mercados", señaló la consultora Fundación Mediterránea.

Tras caer un 21% esta semana pese a la intervención del banco central, el peso argentino subía un 1,4% este viernes, mientras que el riesgo país bajaba 116 unidades a 1.622 puntos básicos.

La avasallante victoria de la oposición de centroizquierda en las elecciones internas dejó a Macri, el candidato favorito de los mercados, con pocas chances de ser reelecto y desencadenó un derrumbe de la confianza de los inversores y de la moneda local.

"A la oposición no le conviene que la actual administración deje el BCRA (banco central) con muy pocas reservas y al Gobierno le resulta conveniente que las propuestas que anuncie la oposición resulten razonables para los mercados. Así, podría atenuarse la volatilidad", señaló este viernes en un reporte la consultora Fundación Mediterránea.

El Frente de Todos, del opositor Fernández, consiguió el domingo el 47,7% de los votos, contra el 32,1% de Juntos por el Cambio, la coalición de Macri.

Si bien las primarias fueron una formalidad porque los candidatos ya habían sido consensuados internamente por los partidos, funcionaron como un preciso sondeo de lo que podría suceder en las elecciones presidenciales de octubre.

Con ese porcentaje de votos, Fernández sería automáticamente consagrado presidente.