Buenos Aires. Los mercados de Argentina se mostraban estables este miércoles tras más de una semana de turbulencias financieras que comenzaron con una aplastante derrota electoral del oficialismo y ahondaron aun más la crisis económica que padece el país.

En medio de una alta inflación y una prolongada recesión, la victoria de la oposición de centroizquierda en las primarias de hace 10 días dejó prácticamente sin chances de reelección al presidente neoliberal Mauricio Macri y disparó en los mercados temores de que una gestión diferente aplique fuertes regulaciones sobre la economía.

El peso argentino caía este miércoles un leve 0,3% a 54,90 unidades por dólar, tras derrumbarse un 17,2% en los últimos nueve días. El riesgo país subía cedía ocho unidades a 1.855 puntos básicos.

Tras anunciar una serie de medidas económicas para morigerar el impacto social de la crisis y cambiar al ministro de Hacienda, el Gobierno decidió convocar a economistas de la oposición para transmitir calma a los mercados.

Un economista del equipo del candidato Roberto Lavagna, el tercero más votado en los comicios primarios de hace 10 días, ya se reunió con Lacunza.

"Dado que el mercado le presta tanta atención al futuro como al presente, además de lo que pueda hacer el Gobierno que está a cargo también importa lo que digan los candidatos y los referentes económicos para generar certidumbre hacia el futuro", señaló este miércoles en una entrevista a Radio Mitre el nuevo ministro de Hacienda, Hernán Lacunza.

Un economista del equipo del candidato Roberto Lavagna, el tercero más votado en los comicios primarios de hace 10 días, ya se reunió con Lacunza.

Se espera que por la tarde de este miércoles asistan a un encuentro con el ministro economistas del equipo de Alberto Fernández, el candidato del peronismo de centroizquierda que derrotó a Macri.

El Frente de Todos, del opositor de centroizquierda Fernández, consiguió el domingo el 47,7% de los votos, contra el 32,1% de Juntos por el Cambio, la coalición de Macri.

Si bien las primarias fueron una formalidad porque los candidatos ya habían sido consensuados internamente por los partidos, funcionaron como un preciso sondeo de lo que podría suceder en las elecciones presidenciales de octubre.