Los mercados de Argentina cotizaron de forma dispar el lunes luego de la contundente derrota que sufrió en las elecciones legislativas el Gobierno de centroizquierda, que quedó más debilitado en medio de una profunda crisis económica.

Tras el triunfo de la coalición de centroderecha Juntos por el Cambio por casi nueve puntos porcentuales a nivel nacional, el golpeado peronismo en el poder llamó a la oposición al diálogo, aunque aún no está claro el rumbo que tomará la alianza oficialista después de la derrota.

"En general, es probable que la volatilidad macroeconómica y financiera se mantenga alta y, dados los grandes desequilibrios actuales, parece inevitable una gran devaluación a corto plazo", afirmó Alberto Ramos, de Goldman Sachs.

Mientras que la victoria opositora ha generado optimismo en los mercados, como contracara la derrota del oficialismo de centroizquierda ha disparado dudas sobre la capacidad de gestión del presidente Alberto Fernández.

El peso argentino cayó apenas un 0,06% a 100,29 por dólar en el mercado oficial, gracias a la intervención del banco central (BCRA), que vendió unos 35 millones de dólares, mientras que en la plaza marginal se mantuvo equilibrado en torno a las 200 unidades.

"El Gobierno debe calmar a los mercados, comunicando una política fiscal y monetaria más ordenada. Se necesita de un plan de estabilización", señaló Rodrigo Álvarez, economista y consultor financiero.

El riesgo país bajaba 51 unidades a 1.683 puntos básicos hacia las 2000 GMT, el nivel más bajo desde finales de octubre, y los bonos en el mercado extrabursátil local mejoraron un 2% en promedio.

La bolsa, sin embargo, cayó el 2,07% luego de un inicio alcista, en un ajuste técnico de posiciones con toma de utilidades de corto plazo.

"El Gobierno debe calmar a los mercados, comunicando una política fiscal y monetaria más ordenada. Se necesita de un plan de estabilización", señaló Rodrigo Álvarez, economista y consultor financiero.

Los expertos consideran, sin embargo, que el resultado de las elecciones ya había sido asimilado en gran parte por los mercados tras la derrota que en septiembre había sufrido el oficialismo en las primarias de las legislativas, que fueron una suerte de adelanto de los comicios del domingo.

Tras perder el control del Senado, el oficialismo necesita que el Congreso trate próximamente reformas económicas y un eventual acuerdo para renegociar una deuda de 45.000 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI), trámites que ahora podrían verse con dificultades.

En la provincia de Buenos Aires, el principal distrito del país y enclave histórico del peronismo, Juntos por el Cambio obtuvo el 39,8% de los votos frente al 38,5% del oficialismo. La oposición logró un 47% de los votos frente al 25,1% del oficialista Frente de Todos en la capital argentina.

La centroderecha también se impuso en provincias importantes como Córdoba, Santa Fe, Chubut y La Pampa -como anticipó Reuters-, lo que dejó al peronismo sin el control del Senado tras casi 40 años.

El resultado mostró el desencanto de los argentinos por la política tras años de crisis económica y pandemia: votó apenas alrededor del 71% de los ciudadanos habilitados, una de las cifras más bajas desde el retorno de la democracia al país, en 1983. Los partidos de izquierda o derecha identificados con un discurso "anti-sistema" lograron un amplio apoyo.

En medio de un panorama desolador, el presidente Fernández dijo tras la derrota que en diciembre enviará al Congreso un plan económico para consensuar con la oposición. Además, el mandatario señaló que buscará ordenar las cuentas públicas y acordar con el FMI.

Disputas políticas. Tras imponerse con holgura en los comicios presidenciales de 2019, la imagen de Fernández se ha derrumbado en el último año por una prolongada crisis económica, con una inflación cercana al 50% -que impactó especialmente sobre la clase baja-, y por las críticas a su gestión de la pandemia de coronavirus.

Las disputas dentro de la coalición gobernante entre Fernández y su poderosa vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, también generaron descontento entre los votantes y añadieron incertidumbre al futuro económico y político de la nación, cuya moneda sufrió una profunda caída en los últimos días.

El triunfo opositor podría generar nuevas rispideces entre el moderado Fernández y su vicepresidenta, de una centroizquierda más radical, aunque difícilmente decidan romper la coalición de Gobierno, según los expertos.

En los comicios se renovaron 127 asientos de la Cámara de Diputados sobre un total de 257, mientras que en el Senado ocho provincias disputaron 24 bancas sobre un total de 72.

En la Cámara Baja, donde el oficialismo tiene el bloque más numeroso pero no la mayoría, el equilibrio de fuerzas se mantuvo. Pero la coalición oficialista Frente de Todos perdió el control del Senado, en manos del peronismo desde 1983.