Lima. El nuevo Congreso de Perú entrará en funciones en breve y los mercados esperan menor ruido político en comparación con lo registrado en el periodo 2016-2019. En este caso Jaime Reusche, vicepresidente del Grupo Moody’s Investors Service, prevé un escenario menos convulsionado entre el Ejecutivo y el Legislativo.

- ¿Le preocupa a la clasificadora Moody’s el coronavirus o lo toma como un tema coyuntural?

– El coronavirus lo vemos como un tema coyuntural. Nos genera preocupación por la economía china, ya que hemos rebajado nuestra proyección de crecimiento a 5,2% desde 5,8% para este año, y presiona a la baja nuestra expectativa de crecimiento para las economías emergentes. 

Vemos un menor dinamismo del consumo en China a raíz del virus durante el primer trimestre del 2020, con una normalización a mediados del segundo trimestre. 

El efecto negativo se extiende a otras economías integradas a la cadena productiva china y a los mercados financieros que seguirán viéndose volátiles. 

– ¿Cuál será el efecto del coronavirus en la economía peruana?

"La trayectoria fiscal se mantiene prudente y, como siempre, las autoridades están buscando balancear la responsabilidad fiscal con un estímulo a la economía mediante mayor inversión pública.", destacó Jaime Reusche. 

– El efecto sobre la economía peruana debería ser indirecto y se transmitiría mediante menores precios de materias primas y una posible baja en la confianza de los inversionistas, pero creo que los mercados ya han incorporado estas expectativas en los precios de las materias primas, por lo que el precio de sus exportaciones no debería verse presionado mucho más hacia la baja. 

Proyectamos una recuperación de la economía china para la segunda mitad del año, de tal manera que el crecimiento en China se acelere en el 2021 hasta 5,7% o tal vez una décima más.

– ¿Un menor ruido político entre el nuevo Congreso y el Ejecutivo, en comparación con el anterior, podría tener impactos positivos en la inversión privada?

– Va a ser difícil medir la mejora en la confianza a raíz del menor ruido político entre el Congreso y el Ejecutivo porque este año tendremos mucho ruido externo en los mercados financieros, pero sí veo un mejor entorno para impulsar la inversión privada.

No queda del todo claro si el sector empresarial va a estar muy motivado para invertir ya que en menos de un año y tres meses estaremos frente a otro proceso electoral. La situación pinta para un optimismo cauteloso, pero es importante que el Ejecutivo y el Congreso, más allá de tratar de minimizar el ruido político, también envíen señales conjuntas de bienvenida a la inversión privada mediante buena comunicación y la adopción de medidas que mejoren el clima de negocios.

– El déficit fiscal será menor que lo previsto para este año, ¿eso favorece la perspectiva del Perú o su calificación? ¿Qué le falta a Perú para mejorar su calificación?

– La trayectoria fiscal se mantiene prudente y, como siempre, las autoridades están buscando balancear la responsabilidad fiscal con un estímulo a la economía mediante mayor inversión pública. 

Este comportamiento responsable es lo que todos esperan de Perú. Las deficiencias que limitan la calificación no vienen por allí, más bien son las mismas de siempre: las pésimas instituciones políticas, la enorme brecha de infraestructura, los bajos niveles de educación, la enorme informalidad económica y laboral, la inseguridad, la baja eficiencia del gasto del Estado sobre todo a nivel regional y municipal, el alto nivel de corrupción y el pobre desempeño del Poder Judicial a todo nivel. 

Estas son deficiencias que requieren de muchos años para corregirlas y el progreso ha sido muy lento y bastante limitado, por lo que no se ve muy factible que se mejore la calificación. El foco sigue siendo mantener la buena calificación, evitar que se deteriore y al mismo tiempo hacerle frente a las grandes deficiencias que acabamos de mencionar. 

Por esto es admirable la labor de los tecnócratas económicos en el Perú. Con todos esos retos y presiones, luchan contra la marea para mantener un entorno macrofiscal saludable.

 

- ¿Por qué en el Perú no hay protestas sociales como en Chile, Argentina, Bolivia, Ecuador o Venezuela, pese a los altos niveles de desigualdad?

– La molestia del ciudadano no es con el modelo económico ni con una clase social, es con la clase política y la corrupción endémica que limita un mejor funcionamiento del Estado y de la economía por los costos que genera. 

En Argentina y Venezuela las protestas surgen por la crisis económica. Las protestas en Ecuador se dan contra una medida de ajuste económico, pero en el contexto de bajo o nulo crecimiento y la necesidad de tomar más medidas de ajuste. En Bolivia es un rechazo a la manipulación de los resultados electorales, mientras que en Chile es una exigencia por más y mejores servicios públicos. 

– ¿Y en el Perú?

– La realidad en el Perú es distinta pues no está en un escenario de crisis económica, no se requieren medidas de ajuste fiscal sustanciales, y tal vez lo que marca la diferencia con Chile es que tenemos un sector informal mucho mayor que no paga impuestos por lo que no siente que puede exigir gran cantidad de servicios públicos.