Lima. El gobierno peruano de Manuel Merino, que asumió este martes la presidencia tras la expulsión de Martín Vizcarra, podría impulsar medidas populistas y angustiar a la economía del país minero, que batalla por recuperarse del golpe asestado por la pandemia, de acuerdo a analistas.

Merino lideró el Congreso que en los últimos meses fue la fuente de leyes consideradas populistas, como el retiro parcial de fondos privados de pensiones y la condonación de deudas de consumo, en medio de la lucha contra el brote del coronavirus y una profunda contracción del aparato productivo.

La economía del segundo mayor productor mundial de cobre se contraería este año un 12,5% debido a la pandemia, aunque se espera una recuperación de 10% en el 2021, según proyecciones oficiales previas a la decisión del Congreso.

"Todo esto lo que hace es agudizar la incertidumbre, que ya estaba alta", dijo a Reuters el economista y presidente de la consultora local Instituto del Futuro, Carlos Anderson. "La tentación está allí", agregó, sobre la posibilidad de que el nuevo gobierno promueva medidas de carácter populista en los próximos meses.

La turbulencia política se produce después de que la inversión pública levantó cabeza en octubre con un crecimiento interanual de un 6,6%, en su nivel más alto de los últimos 10 años, según datos del ministerio de Economía, en medio de un histórico estímulo económico equivalente al 20% del PIB.

El trance político derrumbó los mercados. La moneda peruana caía pasado el mediodía un 1,09%, a un mínimo de 18 años; mientras que el referente de la Bolsa de Lima bajaba un 5,06%, según operadores.

La inversión pública es clave porque incentiva la inversión privada, entre ellos del sector minero que tiene US$50.000 millones en proyectos pendientes, según datos oficiales.

El presidente del directorio de la minera Buenaventura, Roque Benavides, afirmó a Reuters que el Gobierno de Merino debería ser sólo una bisagra en la transición del próximo gobierno y evitar sorpresas en el manejo económico del país.

"Actividades de largo plazo como la minería requieren estabilidad jurídica, política y económica y en ese sentido toda esta situación ha sido penosa y lamentable", manifestó.

"Es un gobierno de transición y lo que le corresponde es mantener las cosas como están, cumpliendo con el estado de derecho, pero no haciendo grandes reformas", agregó.

El trance político derrumbó los mercados. La moneda peruana caía pasado el mediodía un 1,09%, a un mínimo de 18 años; mientras que el referente de la Bolsa de Lima bajaba un 5,06%, según operadores.

Los papeles más golpeados eran del sector financiero.

El mercado espera la designación del nuevo gabinete, entre ellos las carteras claves de Economía y Finanzas y de Energía y Minas de Perú, el segundo mayor productor mundial de cobre. La minería representa el 60% de todas las exportaciones del país.

"Esto (la expulsión de Vizcarra) sorprendió a todo el mundo, nadie tenia la certeza de que esto iba a pasar", dijo Anderson.

"Tenemos también una incertidumbre de carácter electoral, porque uno dice ¿quién será el próximo presidente? y los consumidores que están golpeados no toman decisión y los empresarios dicen mejor produzco lo mínimo, o invierto lo mínimo esperando el desenlace", manifestó el analista económico.

Entre los temas económicos pendientes en el Gobierno figuran la promulgación de un segundo desembolso de los fondos de pensiones, una medida aprobada por el Congreso y al que se oponía Vizcarra alegando que iba afectar la solvencia del sistema de jubilación y de sus afiliados.

También están pendientes la elaboración y aprobación del presupuesto público del 2021, la reforma de todo el sistema previsional, la reforma universitaria y el nombramiento de los magistrados de la máxima corte, el Tribunal Constitucional.

"Mantener un equilibrio acorde a las posibilidades y situación del país, es fundamental para que podamos lograr los objetivos que se ha trazado el país", dijo sobre el presupuesto la ahora exministra de Economía, María Antonieva Alva, por Twitter.

La turbulencia política ocurre cuando los casos de coronavirus en el país suman 923.527 y los muertos, 34.943, con la tasa de mortalidad más alta del mundo, según datos oficiales.