Ante el creciente calentamiento de la temperatura mundial, resultado del cambio climático, expertos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y del Banco Mundial, sugieren a los gobiernos generar una estrategia preventiva y garantizarse acceso a recursos que les permitan enfrentar costos de desastres naturales más frencuentes.

Desde Paris, en el marco del Foro OCDE 2019, ambos organismos destacaron la experiencia internacional de 12 países, donde destacan latinoamericanos como México, Colombia, Chile  y Perú, para evidenciar cómo han avanzado los países y gobiernos en prepararse para enfrentar el costo de un desastre natural.

En la conferencia, el director de Gobernabilidad Pública de la Organización, Marcos Bonturi, comentó que suelen ser los gobiernos centrales quienes absorben el costo de los desastres, especialmente en lugares donde los seguros contra riesgo no están tan desarrollados. 

Precisó que el desarrollo de un plan preventivo, con reglas presupuestales claras y transparentes, que garanticen acceso a asistencia financiera, pueden ayudar a las autoridades a controlar o limitar el costo que deja a su paso un desastre natural, en la población e infraestructura.

Ante la evidencia de que los episodios de ciclones, terremotos, inundaciones y catástrofes naturales serán cada vez más frecuentes y agresivos, por el avance del cambio climático, se requiere un despliegue de todas las herramientas disponibles.

En conferencia de prensa, para lanzar el reporte conjunto Fiscal Resilience to Natural Disasters, explicó el experto que contar con reglas claras de operación de fondos de contingencia y seguros catastróficos en caso de presentarse un desastre natural, otorga flexibilidad a las administraciones para que el costo financiero de estos eventos, sea el menor de sus problemas a resolver.

Exacerban pobreza. Al interior del reporte, estiman que para el año 2050, tan solo el crecimiento de la población y la rápida urbanización, podría poner en riesgo de inundaciones fluviales y costeras a 1.300 millones de personas y US$158 billones en activos mundiales.

Detallan entonces que los desastres naturales exacerban la pobreza y la inequidad, además de alimentar los conflictos sociales. 

Y ante la evidencia de que los episodios de ciclones, terremotos, inundaciones y catástrofes naturales serán cada vez más frecuentes y agresivos, por el avance del cambio climático, se requiere un despliegue de todas las herramientas disponibles. Desde las importantes lecciones aprendidas del pasado hasta las tecnologías emergentes del presente y futuro.

En el informe se analiza el impacto que podrían tener desastres en sectores estratégicos como agricultura, e infraestructura, estudia la vulnerabildaid de la infreaestructura digital y electrónica ante escenarios devastadores, como fue el reciente evento Carringon, una tormenta solar que provocó el fallo de los sistemas.

Caso México. Al revisar el capítulo de México en el informe, destacan que las administraciones públicas del país han sido pioneros en el traslado de riesgos financieros de un desastre natural hacia el mercado, con las emisiones de bonos catastróficos.

Consignan que aparte de esta estrategia financiera, el gobierno ha contratado una serie de seguros desde distintas dependencias del sector público, que garantizan acceso a recursos en caso de presentarse terremotos e inundaciones, los desastres naturales a los que es más procilve México por su ubicación geográfica.

Destacan también el manejo del Fondo de Desastres Naturales (Fonden), que es el ahorro del sector público para utilizar en caso de presentarse un desastre natural.

Los recursos permiten reconstruir viviendas y reparar la infraestructura dañada tras una declaratoria de emergencia.