Buenos Aires.- La capacidad de Argentina para cumplir con sus compromisos de deuda, sumado a condiciones internacionales más ventajosas y un mayor equilibrio en su balanza de pagos, serán algunos de los desafíos en 2019, según el economista Jorge Marchini.

El profesor titular de Economía de la Universidad de Buenos Aires e Investigador del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, consideró que el bajo nivel de ahorro interno representa un problema recurrente para Argentina, y que posiblemente se manifieste el próximo año.

Opinó que este bajo nivel de ahorro interno, sumado a un alto nivel de endeudamiento, puede deparar en desconfianza por parte de los inversionistas y, por tanto, seguirse "profundizando una constante fuga de capitales".

"Esto ha generado un drenaje de reservas y mayor endeudamiento", dijo Marchini, pese a las gestiones del gobierno argentino por "generar una capacidad de pago de deuda hasta finales de 2019".

"Hacia el futuro se prevé un esquema y cronograma de deuda muy complicados, de allí quedamos expectantes ante cuál va a ser el nivel de negociación (con los acreedores). Hay que lograr un equilibrio en esos compromisos financieros, ver cómo se equilibran de manera que el país no sea ahogado por esas condiciones financieras", sostuvo.

"Se ve para Argentina un año 2019 con muchos movimientos insospechados, y por lo tanto estará en el centro de las noticias", agregó el analista. Argentina finaliza 2018 marcada por una volatilidad cambiaria que condujo a que el peso se depreciara más del 100% en los últimos 11 meses, todo lo cual, sumado a factores como la sequía y su impacto en la cosecha, generó un clima de recesión que motivó al gobierno de Macri a recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI).

Para Marchini, Argentina está sujeta a condiciones internacionales, como futuros cambios en las tasas de interés (de la Reserva Federal de Estados Unidos), las condiciones de los flujos de intereses y las condiciones de las monedas internacionales.

A su vez, el país tiene el desafío de lograr un mayor equilibrio en su balanza de pagos, apunta Marchini, quien también aboga por "ubicar fuentes de ingreso en moneda extranjera".

Explicó que pese a que la devaluación del peso frente al dólar otorga mayor competitividad a los productos exportables, "esas condiciones competitivas no dependen sólo de Argentina, sino de su relación con el mundo".

Otro punto abordado por el economista son las condiciones geopolíticas, en las que las tensiones globales por el asunto comercial, o los cambios en los gobiernos de los países vecinos han evidenciado una influencia directa en la estabilidad financiera de Argentina.

"Para 2019, tiene un eje importante y una perspectiva central de lo que pasará en las elecciones presidenciales, recordemos que Argentina ha tenido un gobierno que propulsó un gran cambio de lo que aquí se llamó el 'ciclo populista', con la asunción del presidente Mauricio Macri, quien no ha logrado cumplir todas las metas prometidas", apuntó.

"Se ve para Argentina un año 2019 con muchos movimientos insospechados, y por lo tanto estará en el centro de las noticias", agregó el analista.

Argentina finaliza 2018 marcada por una volatilidad cambiaria que condujo a que el peso se depreciara más del 100% en los últimos 11 meses, todo lo cual, sumado a factores como la sequía y su impacto en la cosecha, generó un clima de recesión que motivó al gobierno de Macri a recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI).

La volatilidad que volvió a arreciar en agosto pasado y que motivó la renuncia de dos titulares del Banco Central de la República Argentina (Federico Sturzenegger y Luis Caputo) en menos de 10 meses, generó un análisis negativo de la economía nacional para este año, con una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de 2,4% al cierre de 2018, y una inflación que puede rondar el 47%.