Buenos Aires. El peso argentino se apreciaba este martes, en su segundo día con nuevos controles cambiarios, bajo la atenta mirada de los inversores que respondían a las medidas del Gobierno de Mauricio Macri para contener una aguda crisis financiera y blindar la moneda.

Los bonos también se fortalecían, en línea con las cotizaciones en los mercados europeos, pero la bolsa se derrumbaba a mínimos de dos años presionada además por la debilidad en Wall Street.

En el mercado mayorista de cambio, el peso ganaba un 5,7% en Buenos Aires, a 55,70/55,80 por cada dólar, tras un alza del 0,9% del lunes, con intervención de la banca oficial y tras la reapertura de los mercados de Estados Unidos después de un feriado, dijeron operadores.

El Gobierno había autorizado el domingo al banco central (BCRA) a restringir las compras de dólares para no verse forzado a usar demasiadas reservas internacionales para apuntalar al peso.

Hay "artillería (de la banca) oficial (con venta de divisas) en el segmento de contado que ejerce presión para generar la caída de la cotización del dólar mayorista (alza del peso)", dijo Gustavo Quintana, operador de PR Corredores de Cambio.

Hay "artillería (de la banca) oficial (con venta de divisas) en el segmento de contado que ejerce presión para generar la caída de la cotización del dólar mayorista (alza del peso)", dijo Gustavo Quintana, operador de PR Corredores de Cambio.

En el ahora reactivado mercado paralelo, conocido como "blue", la moneda doméstica subía un 4,1%, a 60,00/61,00 unidades, pero a distancia del mínimo intradiario de 64 por dólar al que cayó en la víspera, y también de la cotización mayorista.

Desplome bursátil.  Los bonos argentinos promediaban un avance del 0,4%, pero la bolsa se hundía más del 12,5% liderada por las acciones energéticas.

Héctor Scasserra, directivo de Arpenta Sociedad de Bolsa en Buenos Aires, dijo que las acciones argentinas caen en línea con el resto de las bolsas del mundo.

"Todas las bolsas están en rojo y a un país debilitado como está Argentina, con una situación política complicada, le pega aún más (...) Cuando se busca liquidez, uno se desprende de lo más débil", agregó.

Las restricciones cambiarias significaron un giro de 180 grados para el presidente Macri, un defensor del libre mercado que abolió los controles de capital después de su llegada al poder a fines de 2015.

Fue el último intento del Gobierno de estabilizar el peso, que solo en agosto se derrumbó un 26,3%, y que ha perdido un 18,9% de su valor desde que el candidato presidencial de la oposición Alberto Fernández emergió como el claro favorito en las elecciones primarias del 11 de agosto.

Fernández y su compañera de fórmula, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, son considerados un riesgo por algunos inversores, que temen que Argentina pueda volver a las políticas intervencionistas que llevó adelante la exmandataria en sus gobiernos.

Las medidas de Macri despertaron temor en algunos ahorristas que desde el lunes acudieron a los bancos a retirar sus depósitos. La afluencia de clientes creció abruptamente en las diferentes sucursales, dijeron fuentes bancarias, incluso con algunos límites a la hora de retirar dólares por falta de efectivo.

El lunes, el presidente del banco central, Guido Sandleris dijo que el sistema financiero "está sólido" y que la entidad mantendrá su estricta política monetaria, a pesar de las medidas de restricciones cambiarias.