Brasilia. La plenaria de la Cámara de Diputados de Brasil comenzó este martes el debate sobre la propuesta de reforma de pensiones enviada al Congreso por el presidente Jair Bolsonaro.

La propuesta de enmienda constitucional, aprobada el pasado 5 de julio por una comisión especial de legisladores que analizó su viabilidad jurídica, requiere del voto favorable de al menos 308 diputados en dos turnos de votación para pasar al análisis del Senado.

La reforma prevé elevar la edad mínima para la jubilación a 65 años en el caso de los hombres y a 62 años en las mujeres, además de que endurece las reglas de jubilación y busca reducir los gastos del gobierno en el pago de beneficios. 

La aprobación del proyecto de ley es considerada como indispensable por el equipo económico del gobierno para equilibrar las cuentas públicas, grupo encabezado por el ministro de Economía, Paulo Guedes, quien incluso amenazó con dejar el cargo si la reforma no es aprobada.

Optimista con la aprobación de la propuesta, el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, sostuvo que la preparación del texto que se analiza a partir de este martes se debe a la capacidad de diálogo y al equilibrio del Congreso.

Según Onyx Lorenzoni, quien dejó de manera temporal su cargo de jefe de Gabinete del gobierno de Bolsonaro para reasumir su bancada como diputado, la propuesta debería recibir alrededor de 330 votos a su favor.

"Vivamos una semana decisiva. Nuestro mayor reto es la votación en plenaria. Tenemos que movilizar a un gran número de parlamentarios (...) para un tema que es fundamental y decisivo, pero sabemos que fue una construcción", difundió Maia en redes sociales.

El jefe de Gabinete del gobierno, Onyx Lorenzoni, expresó a su vez el pasado domingo optimismo para la aprobación de la enmienda constitucional, que por esa condición requiere de una mayoría calificada en dos votaciones.

Según Lorenzoni, quien dejó de manera temporal su cargo en el gobierno para reasumir su bancada como diputado, la propuesta debería recibir alrededor de 330 votos a su favor.

"Tenemos un cálculo realista de alrededor de 330. Con el pie bien puesto sobre la tierra caminamos para tener alrededor de 330 y puede ser más que eso. Es un margen que creemos que es posible", dijo el jefe de Gabinete.

Entre la primera y la segunda ronda de votación se requiere de un intervalo de cinco sesiones, pero el bloque oficialista pretende derribar esa exigencia si los votos favorables en la primera ronda apuntan un margen amplio en la tendencia por la aprobación.

Si el texto es validado por los diputados, seguirá entonces su análisis en el Senado, donde también debe ser evaluado en dos turnos y su eventual aprobación dependería de al menos 49 senadores.

De acuerdo con el texto aprobado por la comisión especial, el impacto fiscal corresponderá a 1,074 billones de reales (US$280.000 millones) en un período de 10 años, un 20% por debajo de la estimación inicial del gobierno.

 

Aunque existe optimismo entre los partidos que apoyan la reforma, la oposición se organiza para obstaculizar el camino a la aprobación.

En la evaluación de la líder de la minoría, Jandira Feghali, del Partido Comunista de Brasil (PCB), aún no hay un número necesario de votos potenciales para aprobar la propuesta en el plenario.

Feghali aseguró que el gobierno no reúne más que 260 diputados a favor, además de que habrá una táctica de obstrucción de los opositores para posponer la votación. 

El objetivo es hacer inviable el análisis del texto antes del receso legislativo que comenzará el próximo 18 de julio. 

Una encuesta divulgada este martes por el instituto Datafolha indicó que el 47% de los brasileños está a favor de la reforma, el 41% está en contra y el resto no supo responder o es indiferente al tema.