Buenos Aires. El presidente de Argentina, Alberto Fernández, pidió este domingo una resolución "ordenada" a la crisis de la deuda externa y advirtió que el gobierno cumplirá con sus compromisos cuando "se ponga de pie".

Fernández abrió este domingo el 138° período de sesiones ordinarias del Congreso Nacional con un discurso en el que abordó la situación económica del país sudamericano, la tercera economía de América Latina después de Brasil y México.

"La deuda pública que heredamos es, sin lugar a dudas, el mayor escollo que enfrentamos", dijo.

Abogó por una resolución "ordenada" y dijo que se camina en esa dirección, en que lo más importante es que el acuerdo al que se llegue con los acreedores sea "sostenible".

"Necesitamos un acuerdo que le permita a Argentina ponerse de pie y no volver a caer. Eso es innegociable", mencionó Fernández.

"Algunos nos critican y nos piden más ajuste. No perdamos de vista que no hay peor alternativa que la austeridad fiscal en las recesiones. Más ajuste lleva a más recesión, a menos oportunidades, más pobreza, más desigualdad, más exclusión", explicó Fernández.

Afirmó que Argentina debe "enfrentar una deuda pública récord en monto y concentración temporal de vencimientos".

"Sólo en 2020, los vencimientos de capital representan US$48.968 millones. A ello deberíamos adicionar US$14.838 millones en concepto de intereses de esa deuda", expuso.

"Algunos nos critican y nos piden más ajuste. No perdamos de vista que no hay peor alternativa que la austeridad fiscal en las recesiones. Más ajuste lleva a más recesión, a menos oportunidades, más pobreza, más desigualdad, más exclusión", explicó.

Fernández remarcó que su administración "no" pagará "la deuda a costa del hambre y la destrucción de sueños de los argentinos y las argentinas. Nosotros vamos a cuidar a nuestra patria".

Una misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) arribará a Buenos Aires mañana lunes para continuar el diálogo con las autoridades del país, en el marco de un eventual nuevo acuerdo para garantizar la sostenibilidad de la deuda argentina.

"Con las autoridades del Fondo Monetario Internacional venimos trabajando de forma constructiva. Han reconocido lo profundamente grave que es la situación económica", dijo.

"Hay un creciente entendimiento mutuo, en una crisis en la cual todas las responsabilidades son compartidas por el gobierno que precedió al nuestro, por los bonistas (acreedores) y por el mismo FMI", completó el presidente.

Argentina y el FMI firmaron en junio de 2018 un acuerdo por US$56.700 millones, de los cuales el organismo internacional con sede en Washington ha desembolsado más de US$44.100 millones.

El gobierno argentino ha señalado que no solicitará el tramo que falta y que buscará un nuevo acuerdo con el organismo para comenzar a pagar lo recibido cuando la economía del país vuelva a crecer.

"El Banco Central de la República Argentina (BCRA) se encuentra analizando de modo pormenorizado la manera en que nuestro país recibió divisas en concepto de préstamos y el destino que los mismos merecieron", apuntó Fernández en su discurso.

"Todos hemos visto impávidos cómo los dólares que deberían haber financiado el desarrollo productivo, acabaron fugándose del sistema financiero, llevándose los recursos y dejándonos la carga de la deuda", criticó.

Consideró que esas prácticas están "absolutamente reñidas con cualquier idea de progreso. Es la especulación más dañina que puede enfrentar una sociedad: endeudarse solo para el beneficio de los especuladores y del prestamista".

"Debemos saber lo que pasó, quiénes permitieron que ello suceda y quiénes se beneficiaron con esas prácticas", agregó.

"Necesitamos no hacernos los distraídos ante lo ocurrido, porque el riesgo que acarrea tal distracción es la concreción de un daño inmenso que deberían soportar varias generaciones de argentinos", advirtió.

En 2019, Argentina registró una inflación del 53,8%, una tasa de desempleo de 9,7% y un índice de pobreza que afectó al 35,4% de la población.

El año pasado, la economía del país sudamericano se contrajo un 2,1% y uno de los principales desafíos es su deuda externa.

La deuda bruta ascendía a fines de diciembre pasado a US$323.177 millones, de los cuales unos 194.000 millones correspondían a títulos públicos de mediano y largo plazo, según datos de la Secretaría de Finanzas.