La Paz.- El presidente del Banco Central de Bolivia (BCB), Guillermo Aponte, ratificó la pretensión de disminuir este año el déficit fiscal al 6,6% del Producto Interno Bruto (PIB) del país sudamericano.

Aponte expresó en entrevista a la televisión local que "vamos por buen camino", después de que el año pasado el déficit fiscal pasó al 7,2%, tras registrar el 8,1% en 2018, según datos del BCB. Sostuvo que el próximo gobierno que asuma entre junio o julio venideros, "podrá iniciar su gestión sin sobresaltos en esta área de la economía".

El representante del BCB recordó que el déficit fiscal ha estado presente en los últimos años, pero que hay una marcada tendencia a la disminución. Según Aponte, comienzan a dar resultado las metas fijadas en el Programa Financiero 2020, en algunos de los objetivos propuestos para estabilizar la economía.

El Programa Financiero 2020 fue firmado recientemente por el BCB y autoridades tanto del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, como del Ministerio de Planificación del Desarrollo. "El déficit fiscal provocado por las acciones de la anterior administración fue controlado. La meta que está establecida en el programa fiscal es llegar a un déficit del 5 por ciento del PIB en el año 2022", enfatizó Aponte.

Aclaró, sin embargo, que el programa fiscal 2020 no está diseñado para salvar una coyuntura. Su meta es marcar una tendencia de largo plazo para garantizar el funcionamiento de la actividad financiera y que el Tesoro General de la Nación (TGN) pueda cumplir con sus obligaciones, en el marco de una inversión pública sostenida y responsable.

De acuerdo con el presidente del BCB, el compromiso asumido va más allá de la gestión, lo que es una apuesta por la institucionalidad del Estado, que sin duda permitirá a la administración pública captar el interés de los inversores nacionales e internacionales, y seguramente ello redundará en la creación de empleo digno. Por su parte, el economista Germán Molina Díaz sostuvo para Xinhua que se debe resolver el tema del déficit fiscal.

Consideró que no se debe continuar con la expansión del gasto público financiado con crédito externo público y crédito interno del BCB, porque no es sostenible en el tiempo y pone en riesgo la estabilidad económica del país. "El equilibrio fiscal es un tema central que tiene que ser encarado como política pública", agregó el también integrante de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas y docente en la Universidad Católica de Bolivia (UCB).

Molina Díaz dijo que el nivel de deuda pública se ha elevado de manera progresiva, y exige que el país tenga superávit fiscal primario en los próximos años. "El próximo gobierno que asuma la nueva gestión gubernamental 2020-2025 va enfrentar restricciones muy fuertes para encarar un proceso de crecimiento económico y políticas sociales", manifestó.

Según el economista, una nueva política fiscal pasa por hacer un uso más eficiente de los recursos o por priorizar gastos, pero no por un gran aumento con respecto al nivel actual.

Bolivia registró un superávit fiscal entre 2006 y 2013, pero comenzó con el déficit a partir del 2014, lo que significa complicaciones para el país.

El docente universitario recomendó mantener la estabilidad económica y resolver los problemas en ese campo de manera adecuada con el ciclo fiscal, en el contexto del proceso electoral.

Mencionó que la administración tiene que revisar y ajustar la normativa que desincentiva la creatividad y el emprendimiento de la iniciativa privada.