Bogotá. La alta tasa de desempleo que registra Colombia, que en 2019 fue de 10,5% en una economía que muestra un crecimiento superior a la de sus pares, sigue restando sueño al gobierno y a destacados analistas.

En el seminario de ANIF Fedesarrollo “Colombia: recuperación económica, volatilidad externa y reforma triutaria” quedó claro que, para algunos, los problemas que enfrenta el mercado laboral tienen que ver con el salario mínimo, la robotización y el costo de los parafiscales.

El presidente de ANIF, Mauricio Santamaría, reconoció que la reforma tributaria de 2012, que alivió la nómina quitando costos en parafiscales, “sí demostró que quitar cargas al mercado laboral no era una carreta de los economistas, pero que permitió formalizar el mercado”.

Señaló que el país tiene que seguir avanzando en ese camino. Indicó, además, que Colombia registra desde hace años una tasa de desempleo de las más altas de la región pese a que la economía registra un buen dinamismo.

"El desempleo no cede a niveles de otros países porque tenemos problemas estructurales”, dijo, como el salario mínimo, que representa el 74% del salario medio del país, “entonces por definición no es (salario) mínimo”.

"El desempleo no cede a niveles de otros países porque tenemos problemas estructurales”, dijo Mauricio Santamaría, como el salario mínimo, que representa el 74% del salario medio del país, “entonces por definición no es (salario) mínimo”.

Santamaría sostiene que la informalidad laboral está atada al salario mínimo, debido a que no se puede cotizar a salud y pensiones por niveles inferiores al salario mínimo. “Por definición usted le está diciendo al 40% de la población que no puede ser formal”, indicó.

Para él, en Colombia el salario mínimo es 51% del PIB per cápita mientras que en la mayoría de otros países es un poco superior al 30%.

Por su parte, el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, terció en el tema. Dijo que para atacar el problema del desempleo “que es de muy larga data”, se requiere pensar en aliviar los costos laborales.

El Banco de la República no se podía quedar atrás en el debate sobre por qué no cede el desempleo en una economía que crece por encima del promedio de la región. El gerente del emisor, Juan José Echavarría, sostuvo que “Colombia es un país en donde el desempleo ha sido parecido al 10 % por décadas y no en todos los países emergentes hay desempleo del 10 %”. Echavarría anotó que "hay políticas que no ayudan a crear más empleo".

Explicó que eso tiene que ver con el salario mínimo, los parafiscales y hasta con las calificadoras de riesgo.

El gerente del banco central explicó que la tasa de ocupación (empleo que genera el aparato productivo) subió bastante entre 2000 y 2013 y luego ha venido cayendo. “El sector productivo colombiano no está generando más empleo desde hace cerca de cuatro años. Desde el año 2013 más bien está cayendo”, dijo.

Insistió en que “no se está generando más empleo por parte del aparato productivo colombiano”, porque los empresarios colombianos están contratando menos trabajadores por el salario mínimo y por la robotización.

El argumento relacionado con el salario mínimo, sin embagro, ha sido desestimado desde otras orillas, como las centrales obreras o incluso el Gobierno. Las primeras, por ejemplo, han señalado que no se puede culpar al salario mínimo, pues muy pocos trabajadores (cerca de dos millones) lo devengan, mientras que una gran parte de los ocupados (40%) gana incluso menos. Para el Gobierno, por su parte, las cifras de desocupación han sido más que todo un efecto rezagado de la desaceleración económica que se dio desde 2014.

Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, aseguró que la migración venezolana no ha tenido un impacto en el mercado laboral, por lo menos así lo revelan estudios realizados por el centro de pensamiento privado.

Explicó que la tasa de desempleo apenas ha aumentado una décima producto de esa migración de los últimos años. Sin embago, indicó que sí se ha encontrado una reducción de los salarios entre los migrantes informales.

“Los migrantes venezolanos, al tener una necesidad de engancharse en el mercado laboral, empiezan a trabajar a salarios más bajos que el mercado, es decir, presionan a la baja los salarios especialmente de las personas informales de cuenta propia. Eso ha generado que los no migrantes colombianos hayan salido en alrededor de 400.000 personas de ese mercado de trabajadores asalariados informales”.