La agencia de calificación crediticia S&P Global Ratings ha confirmado la nota de solvencia a largo plazo de Ecuador en 'B-', con una perspectiva estable.

"Esperamos que Ecuador continúe su lento progreso en su agenda política, enfocada en estabilizar y fortalecer la trayectoria fiscal del país y en el ámbito externo. También creemos que el país mantendrá el acceso a los préstamos privados y oficiales", ha añadido.

La agencia señala que sus expectativas en Ecuador se basan en la elevada dependencia de financiación y de las vulnerabilidades externas ante la falta de mercados locales.

Por otra parte, S&P destaca que la Administración de Lenín Moreno ha conseguido resultados mixtos en su cometido de reducir las vulnerabilidades externas y fiscales en Ecuador.

En los próximos tres años, S&P espera que las exportaciones de petróleo equilibren la balanza comercial de Ecuador. A pesar de ello, sigue señalando la "alta vulnerabilidad" para intercambiar con condiciones externas, así como el impacto de una rebaja en los precios del petróleo.

S&P también indica que se podría reducir la calificación del rating del país en los próximos 12 meses si se producen cambios de política que perjudiquen la confianza de los inversores o se eleven los desequilibrios fiscales más allá de sus expectativas. "El aumento de presiones de liquidez socavaría las capacidades de pago del servicio de la deuda del gobierno", ha apostillado.

Tras un descenso del 0,4% del Producto Interior Bruto (PIB) en 2019, las previsiones para el país latinoamericano apuntan a un crecimiento del 0,2% en 2020, un 1,2% en 2021, un 1,5% en 2022 y un 1,8% en 2023.

Asimismo, la previsión para la tasa de desempleo es que se reduzca del 4,9% actual hasta el 4,8% en 2020, y a 4,7% en 2021, 2022 y 2023