ElObservador.com- El Banco Central del Uruguay (BCU) volvió a utilizar desde este viernes 4 de setiembre la tasa de interés (precio del dinero) como instrumento de política monetaria en lugar de los agregados monetarios (cantidad de dinero). 

Así lo resolvió el jueves una sesión extraordinaria del Comité de Política Monetaria (Copom). 

Luego de la reunión del Comité de Coordinación Macroeconómica de la pasada semana junto al Ministerio de Economía y Finanzas, en la que se destacaron la consistencia de las políticas fiscal, monetaria y de ingresos, y donde se estableció que el rango objetivo para la inflación permanecerá del 3% al 7% hasta septiembre del año 2022 cuando pasará a ser de 3%- 6%, el Copom decidió este jueves confirmar que el instrumento de política monetaria será la tasa de interés. 

El BCU había abandonado la tasa de interés como instrumento de política en 2013 y desde ese entonces utiliza los agregados monetarios, un instrumento que para muchos analistas es difuso de interpretar para ver las señales que efectivamente la autoridad monetaria pretende enviar al mercado para cumplir con sus cometidos. 

"El Copom fijó la Tasa de Política Monetaria (TPM) como tasa de referencia para colocaciones a un día de plazo en el 4,5% anual. Con este nivel de TPM se ratifica la decisión de mantener una política monetaria expansiva, atendiendo a que las condiciones monetarias no impliquen una restricción para la actividad económica ante la pandemia provocada por el covid-19. A medida que las condiciones adversas derivadas de la emergencia sanitaria se vayan atenuando, el Copom prevé el pasaje paulatino a una instancia contractiva, tal y como fue anunciando en las últimas reuniones", dice el comunicado. 

En el mercado interbancario, los bancos todos los días hábiles se prestan dinero con una tasa diaria (call). Según informó Bevsa el jueves, en lo que va del año la tasa promedio se ubicó en 5,6% y en lo que va de septiembre en 4,38% anual. Esa tasa termina luego incidiendo en el costo del dinero en el resto de los eslabones de la economía doméstica. 

La decisión se suma a los cambios que la comunicación de la política monetaria del BCU viene desarrollando en los últimos meses y apunta a dotar de mayor transparencia a las señales que la misma transmite al sistema financiero, de forma de anclar las expectativas de inflación en el mediano plazo.

"Eso servirá para potenciar la política monetaria y para dar mayor estabilidad financiera al país", comentó Labat, el presidente del BCU.

Para la instrumentación de la política monetaria se contará con la emisión de instrumentos de regulación monetaria y de instrumentos de corto plazo (sintonía fina) para que se logre esa convergencia a la tasa del 4,5%. 

¿Qué buscan las autoridades? En conferencia de prensa el presidente del BCU Diego Labat dijo este jueves que el cambio obedece a uno objetivo "ambicioso" de una baja de la inflación. 

En ese sentido, reafirmó que una vez que pase la emergencia sanitaria por los efectos del covid-19 sobre la economía, la tasa de interés será todo lo "restrictiva" que tenga que ser para llevar la inflación al rango meta fijado por las autoridades. "Acá nos importa mucho este compromiso de construcción de credibilidad", armó.

Añadió que luego se avanzará en una estrategia para la desdolarización de la economía uruguaya a mediano y largo plazo. El BCU tiene previsto comunicar y explicitar en las próximas semanas una serie de medidas que apuntan a hacia objetivo. 

"Eso servirá para potenciar la política monetaria y para dar mayor estabilidad financiera al país", comentó Labat. El presidente del BCU descartó que el cambio de instrumento a un régimen de tasas pueda tener algún impacto sobre el ujo de capitales que recibe el país. 

"En estos momentos se precisa que los agentes económicos logren leer de la mejor manera posible el accionar de la política monetaria. Entendemos que la tasa es una una mejor señal", argumentó el jerarca.