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Las lecciones de Corea del Sur para Latinoamérica
Vie, 03/12/2010 - 10:29

Moisés Bittán

Al fin del día... un acuerdo entre Colombia y Venezuela
Moisés Bittán

Consultor internacional, Magíster en Ciencias Económicas, presidente de la Cámara de Comercio e Industria Venezolana Peruana (CAVEPERÚ), y presidente de la comisión de Cámaras Binacionales de Fedecámaras.

Hemos tomado muy en cuenta el desarrollo económico que ha tenido Corea del Sur, razón por la cual Venezuela ha establecido un acercamiento a través de una serie de convenios que favorecen a ambos, como la exportación de petróleo y el acercamiento diplomático.

Realizamos exportaciones no tradicionales con alguna significación a Corea del Sur; nuestra participación es mayor a 15% y se prevé que siga aumentando con el tiempo.

Corea del Sur ocupa el segundo lugar de las importaciones venezolanas provenientes de los países asiáticos. Cabe destacar que las importaciones de electrodomésticos y línea blanca realizadas por Venezuela provienen casi en su totalidad de este país, lo que destaca la importancia y el nivel que han alcanzado las relaciones comerciales bilaterales.

Su fortaleza está representada básicamente por la tecnología de avanzada, lo que facilita sus procesos productivos y ofrece personal calificado necesario para operar dicha tecnología; brindando también al mundo una extensa gama de productos de buena calidad y a precios muy razonables, con los cuales es difícil competir. La fortaleza de Venezuela está representada en los grandes yacimientos de petróleo y minerales que son necesarios como materia prima para el desarrollo de la industria y el comercio con el país asiático.

Desarrollo económico. Corea del Sur, país moderno, avanzado y evolucionado, que perfectamente puede hacer sombra a cualquier Estado occidental del mundo, mantiene una economía muy avanzada y puede competir a escala global con muchos países. Su economía es la cuarta más grande en Asia y la 13ª más grande en el mundo.

Su capacidad para exportar tecnología moderna de calidad es indiscutible, así como para importar todo aquello que necesite para mantener su evolución, teniendo en cuenta su gran solvencia y equilibrio en su saldo comercial.

Tras superar recientemente la crisis asiática, Corea del Sur está de nuevo entre los países más competitivos del mundo, no teniendo desequilibrios en su economía ni una fuerte dependencia de otros países.

En las últimas décadas su riqueza se ha distribuido equitativamente entre los surcoreanos, creando una población eficiente y competitiva. Además de índices macroeconómicos, la población coreana está muy avanzada y desarrollada, destacándose entre otras: el elevado nivel de educación, su índice de desarrollo humano, sanidad, etc. En Corea del Sur no sucede como en algunos países latinoamericanos poseedores de grandes riquezas, cuyo bienestar no llega a todos sus ciudadanos.

Tiene un mercado interior en auge y el nivel de vida de su población es muy elevado. No tiene riquezas primarias (casi no tiene agricultura) y tiene necesidad de muchas materias primas esenciales (gas, petróleo, etc), para satisfacer su mercado interior y su fuerte industria, necesita importar en grandes cantidades. Pero Corea del Sur tiene una gran solvencia para hacer frente a estas importaciones, ya que dicho país exporta materiales industriales modernos, de calidad y competitivos.

Tras superar inestabilidades sociales y políticas de anteriores décadas, Corea del Sur ha entrado en el nuevo siglo con fuerte pie. Es uno de los líderes tanto en Asia como en el foro APEC (las siglas en inglés de Asia-Pacific Economic Cooperation). De hecho, ese país es cada vez uno de los aliados más importantes para países latinoamericanos a través de la APEC.

Cabe destacar igualmente la importancia que significa que Corea del Sur pertenezca al G20 y que la presida actualmente. Nuestros países latinoamericanos necesitan de Surcorea para recoger inversiones, un país en crecimiento con pequeñas dimensiones que necesita de nuevos mercados para hacer tangible ese crecimiento con mano de obra barata.

Hoy en día, este país ha dejado de ser dependiente de ayudas e inversiones del extranjero (sobre todo de Estados Unidos y Japón) a ser un país que crea dependencia en el extranjero. Las empresas coreanas se internacionalizan por todos los continentes, y buenos ejemplos son Hyundai y Samsung, entre otras. Gran parte de estas empresas son conglomerados económicos conocidos como chaebol y son los que han liderado la economía del país.

Corea del Sur es el ejemplo a seguir de muchos países asiáticos o latinoamericanos en vías de desarrollo. Si hasta hace 50 años era un país rural y pobre, hoy en día tiene no sólo una economía ejemplar, sino que su población goza en su conjunto de un bienestar social envidiable.

Los tigres asiáticos. Singapur, Hong Kong, Taiwán y Corea del Sur, este último país viene a ser el más grande del grupo, han propiciado políticas económicas, administrativas y gubernamentales que han cambiado paradigmas mundiales, por lo que han llegado a casi todos los confines del orbe con sus productos, basados en un proceso industrial a menor costo para el público y con calidad, dentro de un contexto de productividad.

Los gobiernos y las empresas transnacionales de estos países asiáticos son ejemplos de una manera eficaz desde el punto de vista empresarial. Obviamente, existen desavenencias y crisis en el marco de su avance; sin embargo, tratan de mantenerse en la hegemonía mundial, haciendo frente a las potencias de Occidente. La economía que tiene sus bases en la productividad y en la reingeniería ha calado hondo en los mercados internacionales.

Creo firmemente que el camino a la paz con Corea del Norte transitará en el mediano plazo por la senda de la cooperación económica, que creará en las próximas décadas el marco propicio para la reunificación de ambos territorios, acción anhelada por muchos de sus ciudadanos.

Esta columna fue publicada en El Mundo.com.ve

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