Como resultado de la crisis generada por la expansión del COVID-19 en América Latina se podrían perder hasta 17 millones de empleos formales y la región podría retroceder en sus avances hacia la formalidad de los últimos años, pues la informalidad ascendería a un 62%, según datos del estudio “¿Cómo impactará COVID-19 al empleo? Posibles escenarios para América Latina y el Caribe” del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Se trata de un panorama desalentador que, sin embargo, podría tener a un importante “salvavidas”: las tecnologías digitales, cuya implementación se ha acelerado considerablemente en el escenario de confinamiento por el que han pasado buena parte de los países de la región, y que pueden contribuir a tener trabajadores mejor preparados y más resilientes y productivos.

Así lo da a conocer el BID en su último estudio “El futuro del teletrabajo en América Latina y el Caribe. ¿Cómo puede la tecnología facilitar la recuperación del empleo tras el COVID-19”, en el que da a conocer las oportunidades que están generando las plataformas digitales, la capacitación a distancia y el teletrabajo.

El reporte divide a este tipo de plataformas en dos grandes subtipos: trabajo en la nube y trabajo en una ubicación específica. Las primeras si bien requieren de expertos con habilidades avanzadas y experiencia en áreas específicas también necesitan para operar profesionales independientes, que desarrollan actividades con nivel intermedio de habilidades, como diseño gráfico y microtareas, para las que no se requiere educación ni capacitación específica. “Consisten en tareas básicas que se pueden realizar con el celular, por ejemplo, el trabajador que realiza una tarea rápida en la que categoriza ciertas palabras en grupos”, detalla el BID.

“Las plataformas bajo demanda son una opción de empleo atractiva para muchos trabajadores, ya que ofrecen trabajos a los que relativamente es fácil acceder y tienen un alto grado de flexibilidad. Por eso mismo pueden ser la puerta de entrada para grupos con dificultades para encontrar empleo”, dice el informe.

En el caso de los trabajos puntuales en una ubicación específica, el banco diferencia entre los trabajos que ofrecen las plataformas bajo demanda, entre las que se encuentran los servicios de transporte, como Uber o Didi y la entrega a domicilio, como Glovo o Rappi, por un lado, y las plataformas que requieren habilidades básicas como un arreglar un trabajo en casa o ayuda personal.

“Las plataformas bajo demanda son una opción de empleo atractiva para muchos trabajadores, ya que ofrecen trabajos a los que relativamente es fácil acceder y tienen un alto grado de flexibilidad. Por eso mismo pueden ser la puerta de entrada para grupos con dificultades para encontrar empleo”, dice el informe, que asegura que antes del COVID-19 la adaptación de plataformas laborales digitales en América Latina y el Caribe había sido lenta.

Por otro lado, el BID destaca a la capacitación a distancia como otro gran aliado en el escenario actual y asegura que las personas están aprovechando la coyuntura para mejorar sus habilidades mediante este tipo de capacitaciones, que aumentaron un 183% en marzo respecto al mismo mes de 2019. “La capacitación a distancia permite mejorar la empleabilidad y facilitar la búsqueda de empleo de los que han perdido su ingreso laboral. Los programas de aprendizaje acelerado permiten equipar a los trabajadores con mejores habilidades y facilitar su regreso al mercado laboral en menos tiempo”, asegura el reporte.

El teletrabajo, cuya adopción se ha incrementado exponencialmente desde marzo, por otro lado, puede contribuir a mejorar la conciliación entre la vida y el trabajo de las personas e incrementar la participación laboral de la mujer y de personas con discapacidad física.

Expansión con retos

Pero, si bien las tecnologías pueden compensar los impactos negativos de la pandemia, el BID matiza para su expansión masiva e inclusiva, América Latina debe superar múltiples desafíos, pues la conectividad en banda ancha en la región todavía es baja y ello limita el tipo de actividades que pueden llevar a cabo los usuarios. “Las diferencias en el acceso a TIC pueden exacerbar las desigualdades entre los países y dentro de ellos si no se implementan políticas que aseguren una mayor adopción. Sin duda, es una gran noticia que las tecnologías digitales sean una herramienta eficaz para lograr mantener el empleo de millones de personas en circunstancias tan complicadas como las que ha generado el COVID-19. Sin embargo, en un estudio basado en encuestas en 53 países se muestra que el potencial del teletrabajo aumenta con el nivel de desarrollo económico del país”, detalla el reporte.

Además, en lo que respecta a las plataformas digitales, el BID remarca la necesidad de buscar alternativas para modificar el funcionamiento de la seguridad social en América Latina para que se puedan adaptar a las nuevas necesidades de la población y que estas tecnologías sirvan para generar nuevas fuentes de ingresos laborales. Y es que la apuesta debe ser a que las nuevas tecnologías no perpetúen el viejo problema de la informalidad y acaben generando empleos informales y precarios.

Lea el reporte “El futuro del teletrabajo en América Latina y el Caribe. ¿Cómo puede la tecnología facilitar la recuperación del empleo tras el COVID-19” aquí

*Foto: Freepik