Lima. El sector minero peruano debe cerrar este año con un nivel de producción cercano a lo registrado en la etapa anterior al inicio de la pandemia por el nuevo coronavirus, sostuvo el titular del Ministerio de Energía y Minas (Minem), Jaime Gálvez.

“La buena noticia que hemos tenido en octubre es que por primera vez en el año la producción de cobre fue de 207.000 toneladas, superior a lo reportado en igual mes del año pasado”, declaró al Diario El Peruano.  

Hay que tomar en cuenta que las pérdidas en esta actividad se concentraron en el segundo y tercer trimestre del presente año, agregó.  

Adicionalmente, la minería representa más del 9% del PIB del país, por el impacto positivo que tiene en los sectores de transporte, industria y agricultura, e incluso el turismo.  

Continuidad. Por otro lado, Gálvez resaltó que las empresas del sector minero no detendrían sus operaciones, en caso vuelva la cuarentena ante un eventual rebrote del covid-19.  

Ello, considerando que las compañías que desarrollan esta actividad cuentan con sus respectivos protocolos de bioseguridad para su fuerza laboral.  

“Creo que el sector minero está preparado para trabajar, aun cuando las condiciones de salud empeoren un poco, pero ojalá que eso no suceda”, manifestó.  

Explicó que la mayor parte de las empresas mineras toman pruebas a sus trabajadores. 

“Las más grandes incluso toman pruebas moleculares a los que suben al campamento”, dijo el titular del sector. 

Enfatizó que los trabajadores mineros ya se adaptaron a lo que es el distanciamiento social y que los protocolos de las empresas están listos.  

“A diferencia del inicio de la pandemia, cuando adaptarse fue un enorme reto para las empresas mineras, ahora están perfectamente preparadas para seguir trabajando”, afirmó.  

Proyectos. El ministro Gálvez también mencionó que para el próximo año se espera el inicio de la construcción de siete proyectos mineros.El más importante de este grupo es Yanacocha Sulfuros (Cajamarca), que comprometerá inversiones por US$ 2.100 millones. 

También se espera el inicio de la construcción del proyecto argentífero Corani (Puno), con una inversión de US$ 579 millones.  

Asimismo, está el proyecto aurífero San Gabriel, (Moquegua), con una inversión de US$ 422 millones, y la Ampliación Shouxin, de hierro, en Ica (US$ 140 millones).  

Gálvez también expresó su preocupación respecto al contenido de dos proyectos de ley presentados en el Congreso de la República, los cuales se relacionan con la práctica de la minería ilegal. “La minería de pequeña escala y la artesanal son muy importantes para Perú; son muchas las personas que se dedican a estas actividades, pero hay que distinguir entre informales e ilegales”, explicó.  

Aseveró que “el riesgo de la ampliación que propone el Congreso era para fomentar la minería ilegal, tema al que el Ministerio del Ambiente y el Minem se oponen rotundamente por los terribles efectos para la salud de la población y los ecosistemas”.  

El ministro informó que su sector trabaja el diseño de una política de promoción de la minería artesanal y la pequeña minería. 

Capacitación. El Minem informó también que más de 200 trabajadores mineros de la región Puno recientemente formalizados se capacitaron sobre mejores prácticas en seguridad y salud ocupacional, y cumplimiento de compromisos ambientales. 

Tras recalcar que el objetivo de esta capacitación es fortalecer la sostenibilidad, productividad y seguridad de las operaciones mineras formalizadas, precisó que la capacitación estuvo a cargo de la Dirección General de Formalización Minera (DGFM). 

“El acompañamiento que damos a las operaciones mineras formalizadas de todo el país busca que optimicen sus procesos cumpliendo los compromisos ambientales, los estándares técnicos y las normas de salud y seguridad ocupacional”, resaltó el titular de esta dirección, Alberto Rojas, en la reciente clausura del ‘Programa de sostenibilidad para actividades mineras formalizadas-Puno 2020’. 

La propuesta que trabaja el Minem para apoyar a la pequeña minería y la artesanal busca su formalización y el mejoramiento de sus prácticas. 

También apunta a promover el cuidado y el respeto al medioambiente, además de laborar en la formalidad y la legalidad. 

Las malas prácticas en el sector minero generan pasivos ambientales.