Buenos Aires.– El reporte “Financiar con transparencia: Aumentar la inversión privada en infraestructura en Latinoamérica”, revela que América Latina invierte aproximadamente entre el 2,8% y el 3,2% del PBI, una cifra que se encuentra muy por debajo del 5,2% requerido para cerrar la brecha con otras regiones.

El informe revisa el progreso de los seis mayores mercados de inversión en infraestructura en la región, como son Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y México. A su vez, evalúa las perspectivas de inversión privada en infraestructura basadas en reformas de transparencia y en las iniciativas de cartera de proyectos ofrecidas por los gobiernos de la región.

Esto puede verse reflejado posteriormente en la calidad de la infraestructura en la región, ya que se compara desfavorablemente con la observada en algunos países que están menos desarrollados, como es el caso de India, Vietnam o Egipto. Por el lado de Argentina, las métricas de calidad de infraestructura la ubican apenas por encima del promedio de la de los países emergentes, y muy por debajo de los países desarrollados.

El estudio señala también que la inversión de la región se encuentra fuertemente concentrada, ya que el 87% de ella es desarrollada en seis mercados: Brasil (37%), México (16%), Colombia (11%), Argentina (8%), Perú (7%) y Chile (6%).

La inversión pública y privada en Latinoamérica se ha reducido en más del 37% desde el año 2015.

En este sentido, el apoyo del sector privado resulta una de las claves para cerrar la brecha, ya que la participación privada en infraestructura ha contribuido de manera constante en los últimos años, representando un 40% de la inversión.

Durante la última década, la inversión privada se ha centrado en el transporte y en el sector de la energía. De hecho, el transporte ha sido citado ampliamente por gobiernos y organizaciones internacionales como un sector crucial en la región para mejorar las operaciones comerciales e impulsar el crecimiento económico.

Del 70% de la inversión total en infraestructura privada que representó el transporte en 2014, ha pasado a ocupar el 12% en 2017. En cuanto a la calidad de infraestructura de transporte, Argentina cuenta con un puntaje de 72/140, siendo 1 el valor más elevado. De esta manera, se ubica en la región por detrás de México (40) y Chile (50), pero por delante de Brasil (84), Colombia (93) y Perú (96).

Sin embargo, el informe alerta que la inversión, no solo en el transporte sino a nivel general, tanto pública como privada, viene experimentado un descenso dramático en los últimos años. Tanto es así que desde el año 2015 se ha reducido en más del 37%. Algunas de las causas que son atribuidas a esta desinversión son la desaceleración económica experimentada en la región y las consecuencias relacionadas con la corrupción.

Es por eso que alentar la inversión privada permitirá revivir el impulso que ha perdido el panorama de inversión de la región y la acercará hacia el objetivo del 5,2% del PBI, que se estima necesario invertir para cerrar la brecha de infraestructura de la región. El factor más crucial para permitir esta participación consistirá en establecer un sólido conjunto de proyectos financiables, respaldados por esfuerzos a favor de la transparencia y contra la corrupción. De hecho, una encuesta, hecha por Grupo Mercer-BID a inversionistas institucionales en infraestructura de Latinoamérica, refleja que los dos principales riesgos “quebradores de acuerdos” que se identificaron fueron los Riesgos de Gobernanza y Riesgos Políticos/de Regulación.

Aunque el impulso de la inversión privada requerirá considerar una variedad de factores, la gobernancia efectiva y las medidas de transparencia serían un gran adelanto para fomentar esta inversión.

En Argentina, el gobierno espera que la reciente introducción de reglamentos de Asociaciones Público-Privadas (APP) favorables a las empresas, apoyados por el anuncio de una lista diversa de proyectos, ayude a impulsar la inversión privada en infraestructura a pesar de las recientes luchas económicas.

Alejandro Guerrero, CEO de Marsh Argentina y quien fue uno de los colaboradores en la autoría del reporte, destaca: “No hay duda de que el modelo de APP sea la fórmula a seguir para impulsar la inversión. No obstante, sería importante aspirar también a proyectos más acotados en volumen de inversión y a multiplicar los partícipes. Asimismo, se debería reducir la demanda de Capital de Inversión y estar más abiertos a recibir Iniciativas Privadas de APP con el fin de despertar intereses posiblemente no contemplados”.

Con todo, las perspectivas para la inversión privada en activos de infraestructura en Latinoamérica son positivas para 2019. Fitch Ratings ha proyectado que el panorama de infraestructura de la región será “estable” para el próximo año, y el FMI es optimista en que la inversión privada en la región crecerá.

Este informe ha demostrado que la recuperación será impulsada por la acción decisiva de los nuevos gobiernos y líderes de la región. Después de una serie de cambios políticos, los nuevos regímenes están tomando medidas activas para abordar sus problemas de corrupción, recuperar la confianza y restablecer prometedoras carteras de proyectos de infraestructura para inversionistas.