La Habana.- El primer ministro de Cuba, Manuel Marrero, expresó este viernes en La Habana que, a pesar del recrudecimiento de la política agresiva del Gobierno de Estados Unidos contra la isla, el turismo "sigue vivo".

Durante un balance del trabajo del ministerio de Turismo en 2019, Marrero resaltó que los ingresos y las utilidades aumentaron en relación con el año precedente, no obstante las circunstancias difíciles derivadas de las sanciones de Washington.

La Administración de Donald Trump suspendió en junio pasado las entradas al país caribeño de cruceros estadounidenses y desde el 10 de diciembre prohibió, con excepción de La Habana, todos los vuelos comerciales (regulares) desde Estados Unidos hacia destinos en Cuba.

La imposición de medidas de Washington contra la isla en esa etapa, como parte del bloqueo económico unilateral, repercutió en el arribo de visitantes, al llegar el año pasado 4.275.561 vacacionistas, lo cual representó un decrecimiento del 9,26 por ciento comparado con la cifra de 2018.

Tras advertir que la Casa Blanca persistirá en esa línea anticubana, el premier antillano convocó a perfeccionar las estrategias para continuar adelante y resolver insuficiencias propias.

En tal sentido, Marrero destacó las potencialidades del mercado interno y que existen muchas reservas por aprovechar, pero admitió que hacen falta acciones comerciales más dinámicas para penetrar en nichos de nuevos mercados y recuperar aquellos perdidos o deprimidos.

Durante 2019, Canadá se mantuvo como el principal mercado emisor de turistas a Cuba, en tanto Rusia fue el de mayor crecimiento. El turismo es la segunda fuente de ingresos de Cuba por detrás de la venta de servicios profesionales al exterior, lo que contribuye en un 10 por ciento al Producto Interno Bruto (PIB) y genera aproximadamente medio millón de empleos.

La capacidad de alojamiento sobrepasa las 72.000 habitaciones en unos 300 hoteles distribuidos por toda la ínsula. Este año, Cuba tiene el propósito de recibir 4,5 millones de turistas. Fin