Río de Janeiro. En un escenario de crisis económica sin precedentes debido a la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19), Brasil se aferra al agronegocio, sector del que es una de las principales potencias mundiales, para evitar una situación todavía peor.

Mientras que la previsión sobre el Producto Interior Bruto (PIB) del país este año es de una contracción de entre el 5% y el 7%, se espera que el agronegocio brasileño se expanda este año un 3%, aprovechando algunas oportunidades que la pandemia dejó en el escenario internacional.

Considerado como uno de los mayores productores y suministradores de alimentos del mundo, Brasil conquistó nuevos mercados este año, y batió varios récords de exportaciones agrícolas, favorecidas por la depreciación del real frente al dólar, lo que deja los productos brasileños más competitivos.

Según el Ministerio de Agricultura, un total de 21 nuevos mercados fueron abiertos a los productos agropecuarios brasileños desde marzo, ya sea en cerdos, aves, carnes y lácteos, en 11 países.

Según la Confederación Nacional de Agricultura (CNA), las ventas de agricultores y ganaderos brasileños a otros países saltaron un 5,9% en el primer cuatrimestre del año, totalizando una facturación de US$31.400 millones, US$1.750 millones más que en el mismo período del año pasado.

"Cuando termine la pandemia, la agricultura será muy distinta para todo el mundo. Países como Brasil y Argentina saldrán más fuertes, los EUA (Estados Unidos) deben quedarse atrás. Brasil seguirá siendo uno de los países más competitivos, con una fuerte demanda de Asia, con un clima bueno, una moneda desvalorizada y grandes inversiones en tecnología y buenas prácticas", explicó a Xinhua Mariana Vasconcelos, de la Agrosmart, plataforma de agricultura digital.

Según ella, "Brasil aprovechó la oportunidad que apareció con la pandemia. Sin cerrar carreteras ni puertos, a diferencia de otros países, logró colocar sus productos en nuevos mercados y batir volúmenes récords de exportación en plena pandemia, y la expectativa es que se mantengan tanto los mercados como las cifras".

Según la Confederación Nacional de Agricultura (CNA), las ventas de agricultores y ganaderos brasileños a otros países saltaron un 5,9% en el primer cuatrimestre del año, totalizando una facturación de US$31.400 millones, US$1.750 millones más que en el mismo período del año pasado.

"No dejamos de atender a ningún socio tradicional y, lo más importante, en plena pandemia, Brasil logró continuar suministrando y abasteciendo el mercado interno. Vemos que otros países optaron por cortar mercado y exportaciones en la pandemia, pero Brasil hizo bien las cosas, y el resultado lo tenemos con un crecimiento significativo del sector", dijo Vasconcelos.

Gracias al buen desempeño mostrado por el agronegocio este año, se espera que su participación en el PIB del país pase del 21,4% en 2019 al 23,6% en 2020.

 

Según la especialista, la caída de la demanda durante la pandemia causada por el cierre de bares y restaurantes logró ser reemplazada por exportaciones al exterior. Uno de los sectores que más aumentó sus embarques fue el de frutas cítricas, ante una mayor demanda mundial por la vitamina C para reforzar la inmunidad.

Nuevamente la soya lidera las exportaciones del agronegocio brasileño, con la expectativa de que este año se superen los 83 millones de toneladas del grano exportadas, muy cerca del récord de 83,6 millones de toneladas embarcadas en 2018.

"Todavía hay espacio y tiempo para superar el récord histórico de exportaciones de soya", dijo Vasconcelos, quien apuntó que hasta julio, Brasil ya exportó más de 70 millones de toneladas de soya, superando los 48 millones de un año atrás.

Según la Asociación de Exportadores de Brasil (AEB), la soya será el producto más exportado de Brasil en 2020 por sexto año consecutivo, seguido del petróleo y el hierro.