Davos, Suiza. La próxima ola de innovación en el sector financiero será protagonizada por la banca tradicional y tendrá como eje el análisis de datos, anticipa la consultoría Oliver Wyman (OW), en el documento Time to Start Again, que se dio a conocer en el World Economic Forum.

La entrada al mercado de jugadores digitales está obligando a los bancos tradicionales a acelerar su proceso de cambios, explicó Ted Moynihan, director global de Servicios Financieros de la firma con sede en Nueva York. El reto es adoptar las ventajas de lo nuevo, sin perder sus “poderes” tradicionales, entre ellas la escala, el músculo económico y el conocimiento del negocio en toda su complejidad y en ciclos más largos.

Una plataforma fintech de servicios financieros  tiene un costo que va de US$10 a US$60 millones, en promedio, y tarda un año en desarrollarse, explica el reporte de OW.

En esta lógica de contragolpe, hay que ver algunos de los últimos movimientos de los gigantes de la banca tradicional, consigna el informe.

Los bancos digitales proveen acceso instantáneo a una cuenta corriente, un banco tradicional necesita tres días. En la atracción de talento joven, también hay una brecha a favor de los digitales.

RBS está a punto de lanzar Bó, una propuesta de servicios digitales que construyeron en menos de un año. En Australia, el National Australia Bank puso en marcha una plataforma de créditos totalmente digital que no requiere garantías de los solicitantes.

Por su parte, Goldman Sachs ha lanzado Marcus, para poner un pie en la banca de consumo.

Los retos para la banca tradicional son enormes, entre otras cosas por las ventajas que han conseguido los bancos digitales, señala Time to Start Again. Un banco digital invierte US$30 en captar un cliente, mientras que a uno tradicional le cuesta cinco veces más.

Los bancos digitales proveen acceso instantáneo a una cuenta corriente, un banco tradicional necesita tres días. En la atracción de talento joven, también hay una brecha a favor de los digitales.

De sus trabajadores, 68% los califica como empleadores de cinco estrellas, frente a 25% de los bancos tradicionales.

El problema, según Oliver Wyman, es que la banca sigue haciendo demasiados procesos manuales o físicos, a pesar de que el movimiento y almacenamiento del dinero ya son fundamentalmente procesos electrónicos. “Nos encontramos en un momento de disrupción, en el que la banca digital ha demostrado la capacidad de ganar terreno a los tradicionales, pero éstos tienen la capacidad de responder y lo están haciendo”.