La Paz. Bolivia cerrará el año con una cantidad de reservas de gas natural calculada en más de 11 trillones de pies cúbicos (TCF), proyectó el Gobierno, antes de reiterar que la reposición de los reservorios es mayor a lo consumido para la comercialización.

Según la última certificación efectuada a 2017 por la canadiense Sproule International Limited, el país cuenta con 10,75 TCF probados del hidrocarburo, los que garantizan el abastecimiento a los mercados de Argentina y Brasil por 14 años más, el suministro de la demanda boliviana por al menos 17 años y la negociación de nuevos contratos, informó desde Tarija el ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez.

Para darle “al pueblo boliviano mayor garantía de reservas, de producción y de ingresos”, la autoridad gubernamental aseguró, asimismo, que “a diciembre de 2019 Bolivia no tendrá 10,7 TCF” de gas natural, sino “mucho más de 11 TCF”, porque se ha tenido “éxito en la exploración, fundamentalmente en los últimos ocho meses”.

Explicó que la última cuantificación oficial de reservorios no tomó en cuenta proyectos exploratorios ejecutados en ese momento por la francesa Total, la estadounidense Vintage y las estatales Chaco y Andina, entre otras.

“Vamos a certificar las reservas a finales de este año y vamos a incluir varios campos productores encontrados en este y el año pasado”, indicó Sánchez, en entrevista con medios estatales.

“Vamos a certificar las reservas a finales de este año y vamos a incluir varios campos productores encontrados en este y el año pasado”, indicó el ministro Sánchez.

La Ley 3740 de Desarrollo Sostenible del Sector de Hidrocarburos, promulgada por el actual Gobierno en agosto de 2007, establece en su artículo 7 que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos está desde 2009 obligado a presentar la certificación de reservas de gas existentes en el país “hasta el 31 de marzo de cada año”.

Desde esa gestión, sin embargo, se realizaron tres certificaciones: de la estadounidense Ryder Scott a 2009, de la canadiense GLJ Consultants a 2013 y de la también canadiense Sproule a 2017.

Ese último informe oficial da cuenta también que, además de los 10,7 TCF de reservas probadas de gas natural, Bolivia cuenta con 1,8 TCF de reservas probables y 2,2 TCF de reservas posibles.

Comparando estos resultados con las certificaciones de 2013 y 2009 se puede apreciar que las primeras aumentaron en 0,25 y 0,76 TCF, respectivamente, mientras que las segundas disminuyeron en 1,7 y 1,9 TCF y las terceras se redujeron en 1,95 y 4,07 TCF.

En el global, (probadas, probables y posibles) hay en la última cuantificación una merma de 3,40 TCF con relación a la evaluación de 2013 y un decrecimiento de 5,22 TCF, si se compara la cifra de 2017 con la de 2009.

“Solo hay una reclasificación de reservas”, según Álvaro Ríos, ex ministro de Hidrocarburos durante las gestiones 2003 y 2004. “Esto es delicado porque el país tiene que aumentar sus reservas probadas, probables y posibles, ya que de lo que se está hablando (en el informe de Sproule) es de reservas descubiertas hace tiempo”.

El ministro Sánchez recordó que si bien entre 2006 y 2017 se consumieron en Bolivia 8,1 TCF, se hallaron también nuevos depósitos para garantizar los mercados nacionales e internacionales. Gracias a las grandes inversiones en exploración, “el crecimiento” de las reservas “siempre ha sido mayor” a lo consumido, afirmó la autoridad, quien detalló también que en los últimos 13 años se descubrieron en Bolivia 17 campos y seis reservorios.

 

Producción de etanol, urea y GLP aumenta. En el primer semestre de este año, la producción boliviana de urea, GLP y etanol se incremento en relación a similar periodo del año pasado, lo que muestra que “la matriz de los combustibles ya está cambiando” en el país, destacó el ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, quien anunció también la ejecución del nuevo proyecto Flex Fuel.

La comercialización de urea se incrementó de “casi 56.000 a 150.000 toneladas (t)”; la de GLP de 8.851 a 9.800 t; la de etanol de “casi cero”  a 13 millones de litros, un volumen que se disparará “al terminar el año a más de 100 millones de litros”, indicó Sánchez, tras ratificar que en ese periodo la renta petrolera aumentó también de US$1.072 millones a US$1.118 millones, pese a los problemas coyunturales propios del sector,

“No solamente somos extractivistas (...) la industrialización es una realidad en YPFB, es una realidad en el Estado boliviano”, destacó. En ese marco, anunció que “en las próximas semanas” se lanzará el programa de producción de biodiésel, la licitación para “la ingeniería de diseño final de la planta de polipropileno” y el programa piloto Flex Fuel.

En el último caso, “la idea es traer al transporte público y privado vehículos que puedan utilizar 100% de alcohol hidratado. Los precios de estos motorizados estarán al mismo nivel y estamos negociando para que los precios del alcohol hidratado sean competitivos”, adelantó.