Altamira. Llevar energía a más de 2.500 kilómetros de distancia, pasando por tres biomas distintos (la selva amazónica, el Cerrado y la Mata Atlátnica) y todo tipo de obstáculos naturales, es una obra al alcance de muy pocas empresas.

No obstante, la eléctrica estatal china State Grid está a punto de lograrlo, y en menos tiempo del previsto.

De la mano de la compañía Xingu-Rio Transmisora de Energía (XRTE), una filial de State Grid, el proyecto contempla llevar la energía desde la central hidroeléctrica de Belo Monte (estado de Pará, norte de Brasil y en plena Amazonia) hasta Río de Janeiro (sureste), donde se distribuirá la energía por el sureste del país, donde se concentra la mayor parte de la población brasileña.

El proyecto se encuentra en su fase final tras una inversión de unos 9.600 millones de reales (US$2.560 millones).

A pocos kilómetros de la central hidroeléctrica de Belo Monte, una estación transforma los 4.000 megavatios (MW) que llegan de corriente alterna a corriente directa, para evitar pérdidas de la energía a lo largo de los más de 2.500 kilómetros de cables eléctricos de la mayor red de transmisión eléctrica de toda América Latina, y la segunda mayor del mundo.

Las obras han generado cerca de 16.000 puestos de trabajo y 53 canteros de obras. La línea de transmisión pasa por 78 municipios con cerca de 4.500 torres eléctricas, separadas por una media de 550 metros entre ellas.

"Esta obra llevará un tercio de toda la generación hidroeléctrica de Belo Monte al sureste", explicó a Xinhua el "site manager" de la obra, Francisco Ruiz Neto.

Las obras, que pasan por los estados de Pará, Tocantins, Goiás, Minas Gerais y Río de Janeiro, empezaron en septiembre del año pasado, y aunque la previsión inicial era de finalizarlas en diciembre de 2019, acabarán antes, con unos seis meses de anticipación.

"Es algo inédito en Brasil en una gran obra de infraestructura como ésta", dijo Ruiz.

"Brasil sí que podría hacer una obra así, pero no con esta agresividad y velocidad a la hora de ejecutarla. Las características técnicas de algunos equipamientos, el aporte de recursos, teniendo en cuenta el mal momento económico del país, harían que fuera casi imposible hacer lo que se está haciendo aquí", comentó.

"Los suministradores y los trabajadores obran puntualmente, todo se cumple con el cronograma previsto o incluso antes, porque existe esta agresividad de ejecución de China sin dejar de respetar nuestra legislación laboral, ni ambiental (...) es fundamental esta presencia de China", afirmó el ingeniero.

Las obras han generado cerca de 16.000 puestos de trabajo y 53 canteros de obras. La línea de transmisión pasa por 78 municipios con cerca de 4.500 torres eléctricas, separadas por una media de 550 metros entre ellas.

Ruiz resaltó la importancia que ha tenido China para esta gran obra, en sentido de recursos financieros, equipamientos, personas capacitadas y la tecnología, entre otros.

Las personas capacitadas de China están enseñando y aprendiendo con los brasileños, "conviven con una legislación diferente, principalmente ambiental, pero trabajamos para cumplir los requisitos que el gobierno brasileño exige", destacó el ingeniero brasileño.

De la mano de State Grid, varios trabajadores chinos participan en el proyecto, lo que motivó que brasileños y chinos tuvieran que adaptarse a costumbres distintas, en una relación bilateral en la que ambos lados aprenden y ganan.

"Es un intercambio de culturas", dijo Ruiz, citando la comida, el idioma, el deporte como el baloncesto y la pesca.

"Es una buena relación, interesante, los dos lados aprenden y enseñan. Es una relación bilateral, nadie es mejor que nadie, intercambiamos conocimiento y experiencia", resaltó el ingeniero.

Una de las cosas que más le han sorprendido de la mentalidad china es "la dedicación, la parte de las reglas, es decir, hacer lo que se dijo o fue decidido, es interesante y algo que Brasil necesita aprender, el cumplir los acuerdos de manera ética y correcta", explicó.

State Grid es la mayor empresa eléctrica del mundo, con presencia en los cinco continentes.

En Brasil actúa desde hace ocho años y cuenta con más de 6.500 kilómetros de líneas de transmisión en operación, además de otros 8.500 kilómetros en construcción, participando en un total de 18 concesiones eléctricas.