CHICAGO. El fabricante aeronáutico estadounidense Boeing ha cerrado 2020 con un balance negativo de US$11.941 millones, 18 veces más respecto a 2019, debido principalmente a los efectos de la crisis de la Covid-19 y la inmovilización del modelo 737 MAX.

"2020 fue un año de profundos trastornos sociales y mundiales que limitaron significativamente nuestra industria. El profundo impacto de la pandemia en los viajes aéreos comerciales, junto con la inmovilización del 737 MAX, supuso un reto para nuestros resultados", ha señalado el presidente y consejero delegado de Boeing, Dave Calhoun.

Los ingresos totales de la compañía decrecieron un 24% el pasado año con respecto a 2019, hasta los US$ 58.158 millones. Por otra parte, los gastos se situaron en US$ 63.843 millones, un 11,4% por debajo de los de 2019.

En lo que se refiere al último trimestre del año, Boeing perdió US$ 8.439 millones, con unos ingresos de US$ 15.304 millones, que representan un descenso del 14,5% con respecto al mismo periodo de 2019.

La vuelta al servicio del 737 MAX en los Estados Unidos y en varios otros mercados después de más de 20 meses en tierra debido a los dos accidentes mortales en los que fallecieron 346 personas fue un "paso importante" para la compañía.

Vuelta del 737 MAX y retrasos con el 777X

La vuelta al servicio del 737 MAX en los Estados Unidos y en varios otros mercados después de más de 20 meses en tierra debido a los dos accidentes mortales en los que fallecieron 346 personas fue un "paso importante" para la compañía.

Desde la aprobación de la Administración Federal de Aviación de EEUU (FAA, por sus siglas en inglés) para volver a operar, Boeing ha entregado más de 40 aviones 737 MAX y cinco aerolíneas han devuelto sus flotas al servicio a partir del 25 de enero de 2021, realizando más de 2.700 vuelos de ingresos y aproximadamente 5.500 horas de vuelo.

Por su parte, Boeing prevé ahora que la primera entrega del 777X se produzca a finales de 2023. Este calendario, y el impacto financiero asociado, reflejan una serie de factores, incluyendo una evaluación actualizada de los requisitos de certificación global, la última evaluación de la compañía de los impactos de la Covid-19 en la demanda del mercado, y las discusiones con sus clientes con respecto a los plazos de entrega de los aviones.