La Habana.- Cuando resta un mes y medio para el inicio de la zafra azucarera 2019-2020,  las autoridades cubanas buscan alternativas para la producción del dulce en medio de la complicada situación de la isla con los combustibles.

Esta semana, el presidente Miguel Díaz-Canel pidió "buscar y aplicar todas las alternativas posibles en la siembra de caña", al resumir una reunión de análisis de las labores para garantizar la próxima contienda azucarera.

El mandatario instó a definir con claridad las plantaciones que se puedan mejorar resembrando y cultivando, lo cual constituye una garantía en los rendimientos siempre que se haga con calidad.

Ante la carencia de combustible que vive la isla, Díaz-Canel insistió en emplear más la siembra con carretas y alistar lo que está roturado para no perder el avance que se ha logrado.

Días antes, el presidente cubano explicó públicamente que la falta de combustible en la isla se debe a las presiones y multas aplicadas por Estados Unidos contra las compañías navieras y aseguradoras para que no transporten petróleo desde Venezuela hasta Cuba.

Aunque hace una semana arribó al puerto de Cienfuegos, en el centro-sur de la isla, un tanquero con combustible, el mandatario advirtió que las medidas de restricción del transporte y ahorro energético en general, continuarán hasta el mes de octubre cuando se debe normalizar la situación.

Esa falta de combustible obligará a suplantar con bueyes la maquinaria empleada en la siembra de la gramínea, de acuerdo con el presidente del grupo estatal AZCUBA, Julio García Pérez.

"Ante el actual déficit de combustible se han adoptado medidas como incorporar a las labores de la caña y de la producción de alimentos unas 4.000 yuntas de bueyes", informó García ante Díaz-Canel y otros miembros del Gobierno.

La isla logró mecanizar el cultivo y cosecha de la caña de azúcar en el pasado siglo, pero durante la crisis económica de la década de 1990, que en la isla llaman Período Especial, tuvo que recurrir a la tracción animal, situación que se normalizó con el suministro de petróleo venezolano a la isla desde inicios de este siglo.

García también explicó la alternativa de fertilizar los suelos con dos subproductos de la fabricación del azúcar, la cachaza y la vinaza, lo que "contribuye al ahorro de unos 800.000 dólares por sustitución del fósforo y el potasio".

La próxima zafra azucarera debe iniciarse en la segunda decena de noviembre por la refinería Boris Luis Santa Coloma, de la occidental provincia de Mayabeque, si el clima no lo impide, y debe involucrar de manera gradual a 44 plantas productoras.

La preparación de los centrales y demás medios se realiza de manera escalonada y, según especialistas de AZCUBA, su cumplimiento se considera vital para resolver los problemas que atentaron contra la eficiencia agroindustrial en la cosecha pasada.

Esos 44 centrales tendrán un plan de azúcar superior a la cosecha anterior, cuando solo se produjeron un millón 300.000 toneladas, un 13% por debajo de lo planificado.

Durante décadas, Cuba fue uno de los grandes productores mundiales de azúcar, pero el colapso del campo socialista y la desaparición de la Unión Soviética, con la consiguiente crisis económica en la isla, provocó un violento declive productivo de ese sector, golpeado por la falta de inversión y la reducción de tierras y centrales.

La industria azucarera cubana llegó a producir más de siete millones de toneladas en la década de 1970 y aunque trata de recuperarse tras el paso de la crisis, no ha podido pasar de los dos millones de toneladas en los últimos años.

Los resultados actuales están aún muy lejos de los ocho millones producidos cuando la producción azucarera era considerada como la locomotora de la economía cubana.

El actual plan de reformas económicas en el país señala como objetivos prioritarios de esta industria el incremento sostenido de la producción de caña, el perfeccionamiento de la relación entre el central azucarero y los productores cañeros, y la diversificación de los productos finales.