La Habana.- Las autoridades cubanas buscan adelantar la entrada en funcionamiento de todas las refinerías de azúcar para que comiencen a producir el dulce antes de finalizar el 2018.

En la actualidad trabajan 44 de las 54 centrales de la isla, pero el plan del Grupo Empresarial Azcuba, que dirige la marcha de la zafra azucarera, es que todos los complejos estén moliendo caña antes del próximo 31 diciembre.

En este sentido, el primer vicepresidente de los Consejos de Estado y Ministros de Cuba, Salvador Valdés Mesa, aseveró durante una intervención en un debate parlamentario que "es imprescindible hacer una buena zafra azucarera por ser la industria y sus derivados parte de los sectores estratégicos para la transformación productiva del país".

Valdés Mesa intervino en la Comisión Agroalimentaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento unicameral), que sesionó en La Habana el pasado 17 de diciembre, donde argumentó que la agroindustria es esencial para la producción de alimentos con destino a la población y a los animales.

"(La agroindustria) también es vital en la generación de divisas con sus productos de exportación, suministradora de materia prima a otras industrias, e incluso tiene la capacidad de autoabastecerse y entregar electricidad al sistema electroenergético nacional", agregó.

Por su parte, el portavoz de Azcuba, Liobel Pérez, explicó a la prensa local que el adelanto del funcionamiento de las centrales resulta muy favorable "porque se aprovecha mejor la caña quedada del año anterior (alrededor de 6 millones de toneladas), al poderlas cortar ahora antes que entren en su período natural de deterioro".

Además, Pérez destacó que los rendimientos industriales se comportan hasta el momento por encima de lo planificado, "de esta forma, el hecho de poder moler un poco más de caña y mejorar el rendimiento industrial propicia sobrecumplir en un 27 por ciento el plan de producción de azúcar planificado hasta la fecha".

El funcionario también informó que cerca del 97 por ciento de los cortes de la gramínea se hará mediante máquinas, a la vez que se mantiene la política de asegurar el transporte de cañas frescas hacia las refinerías, con el fin de favorecer el rendimiento industrial.

La anterior cosecha concluyó antes de lo previsto y sin cumplir sus objetivos de producción a causa del impacto de eventos climatológicos, entre ellos, una intensa sequía, el huracán Irma a finales del año pasado y después persistentes lluvias a inicios de 2018.

En este contexto, los directivos de Azcuba han pedido a los campesinos prestar mayor atención a la siembra con el fin de incrementar la producción y hacer una adecuada preparación de cepas y variedades, así como a la utilización racional de la maquinaria, agregados e implementos.

En julio último, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel abogó, en una reunión del Consejo de Ministros de Cuba, por estudiar un cambio en las fechas del calendario de la cosecha azucarera.

"Se debe estudiar el comportamiento del clima en los últimos tiempos y su incidencia en la planificación de la zafra azucarera, pues las estaciones están cambiando y tenemos que ser capaces de adaptarnos a ello", dijo en esa ocasión Díaz-Canel.

El mandatario cubano encargó el estudio al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, aunque el principal implicado será Azcuba, que cada año dirige la cosecha entre los meses de noviembre y abril.