Ciego de Avila. Aunque la gastronomía cubana no tiene al ají picante (chile) entre sus preferencias, el cultivo de ese fuerte condimento comienza a ganar adeptos en la isla a partir de su exportación a Europa y Canadá.

A unos 450 kilómetros al este de La Habana, en la central provincia de Ciego de Avila, varios campesinos se afanan en el interior de unas largas casas de cultivos, donde se protegen cuatro hectáreas sembradas con las variedades de ajíes: chile habanero rojo y amarillo.

Ellos pertenecen a la Empresa Agroindustrial Ceballos, un emporio productivo estatal que tiene una diversificada cartera agrícola, en la que desde hace tres años apareció el ají picante, un cultivo poco extendido en Cuba por los bajos niveles de consumo de ese condimento, no obstante que es importante fuente de vitaminas A y C.

Desde que en 2016 la empresa comenzó la cosecha de ese producto han vendido unas 100 toneladas a Holanda, Francia y Canadá, naciones donde hay grandes concentraciones de emigrados cuya culinaria tradicional demanda del chile habanero, considerado uno de los más picantes del mundo.

Cada tonelada de chile habanero se vende a unos US$3.000, un precio muy atractivo para la empresa, que tiene planificado ampliar hasta seis hectáreas el área de siembra de ese producto.

"Desde hace tres años hemos ido acumulando experiencia en la producción del chile habanero y el año pasado de un plan de 27 toneladas logramos exportar 30", dijo a Xinhua el joven ingeniero agrónomo Exnier González, mientras recorre las casas de cultivo.

González, quien es el especialista principal de la empresa en ese tipo de cultivo, explicó que este año tienen un plan de 30 toneladas, "pero nos hemos propuesto superarlo y quizás alcanzar unas 40".

La empresa se propone aprovechar el chile para venderlo en el mercado internacional, no sólo como un producto fresco, sino también procesado como puré, lo que garantiza dar mayor valor agregado a la producción y cerrar el ciclo productivo.

"Tendríamos entonces una eficiencia total en la utilización de este producto que es tan demandado", afirmó González, quien anunció los planes de incrementar la siembra de otros productos como el pimiento dulce, tomates, quimbombó y cundeamor.

Después de la cosecha, los coloridos frutos son revisados y limpiados por un grupo de mujeres que los clasifican de acuerdo con el tamaño de cada uno de los chiles, bajo la atenta supervisión de un técnico en sanidad vegetal que garantiza la ausencia de enfermedades.

 

Tras esa minuciosa labor, uno a uno los chiles son colocados en cajas listas para su exportación por vía aérea.

"La calidad se garantiza desde el campo, ya que todo tiene que venir identificado a la hora de la entrega, una trazabilidad que ofrece garantía", explicó Celina Hernández, quien es la jefa del grupo de mujeres por cuyas manos pasa cada uno de los chiles antes de viajar al exterior. 

Hernández, una mujer delgada y muy activa, dijo que nunca los clientes han rechazado un envío salido de esa empresa, que cumple a rajatabla sus compromisos contractuales.

Cada tonelada de chile habanero se vende a unos US$3.000, un precio muy atractivo para la empresa, que tiene planificado ampliar hasta seis hectáreas el área de siembra de ese producto.

El chile habanero cosechado por la Empresa Agroindustrial Ceballos obtuvo el Premio a la Calidad en la 36 Feria Internacional de La Habana (FIHAV 2018), galardón que repitió en la Feria Internacional Agroalimentaria de 2019.