Ciudad de México.- El gobierno de México debe generar mayores incentivos para la inversión en infraestructura, como una forma de mejorar la productividad de las empresas y estimular a la economía, consideró el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

En su análisis económico semanal, el centro de estudios consideró que una buena infraestructura reduce los costos de producción y hace más competitivo al aparato productivo, en beneficio de los hogares.

"Disponer de carreteras, puertos, aeropuertos y ferrocarriles de calidad, un sector energético eficiente y confiable, así como de obras como presas, canales de irrigación y servicios de agua y drenaje, es sin duda necesario para la eficiencia y productividad de las empresas", indicó el CEESP, que depende del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

"Conviene profundizar en algunos puntos adicionales para generar incentivos a fin de que la inversión privada efectivamente se eleve de manera importante", agregó el Centro.

El gobierno mexicano y los empresarios se comprometieron el pasado 13 de junio a elevar del 17,5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) al 20 por ciento la inversión privada en los siguientes dos años.

El sector empresarial comprometió inversiones por más de 32.000 millones de dólares en 2019, los cuales serán destinados a proyectos de energía, infraestructura y desarrollo social.

El CEESP dijo que entre las medidas para incentivar la inversión se encuentran reglas y mensajes claros, propósitos de representantes empresariales y del sector público que generen confianza y estabilidad para invertir, estado de derecho fuerte y eficaz, y estabilidad macroeconómica, entre otros.

"Las bondades de la inversión pública con rentabilidad social en el mediano y largo plazos son enormes y se reflejan en el bienestar para la población en general, y complementan y detonan la inversión privada, que es la principal fuente de generación de empleos de calidad", consideró.

México, la segunda mayor economía de América Latina después de Brasil, depende en gran medida de los ciclos económicos en Estados Unidos, y se encuentra en una fase de desaceleración en línea con la economía global.

En 2018, la economía mexicana creció un 2,0%. El central Banco de México (Banxico) estima un crecimiento para la economía local de este año, en un rango de entre el 0,8 y el 1,8%.

El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, quien asumió el pasado 1 de diciembre, ha prometido llevar el crecimiento económico del país a tasas del 4 por ciento, mediante su política de austeridad y de combate a la corrupción, para destinar más recursos a proyectos productivos.