Luego de ocho años, en el 2018 General Motors recupera la corona que lo ubica como el mayor fabricante de automóviles en México, superando a su acérrimo rival de los últimos años, el japonés Nissan.

A noviembre de ese año, el mayor fabricante estadounidense ha armado en nuestro país 801,163 automóviles ligeros (9% más que el año pasado), superando con creces las 717,108 unidades ensambladas por Nissan que, por el contrario, marcaron un descenso interanual de 9% para el fabricante japonés que del 2011 al 2017 armó más automóviles que nadie en México.

La estadística correspondiente al mes de diciembre se publicará en los próximos días, pero la tendencia es prácticamente irreversible y refleja el énfasis productivo de GM en México y las complicaciones que enfrenta Nissan con la contracción del mercado nacional.

El renovado auge de GM en México se da en medio de la insistencia del presidente estadounidense Donald Trump para que las armadoras se abstengan de trasladar líneas de producción de Estados Unidos hacia países como México para exportar de vuelta hacia territorio estadounidense.

Al día de hoy, alrededor de 95% de la producción de GM en México corresponde precisamente al ensamble de SUV, categoría que vive un período de pujanza y se ha convertido en el foco de la industria.

De hecho, el asedio de Trump fructificó a inicios del 2017, cuando Ford Motor Company, una de las tres grandes compañías automotrices de Detroit, anunció la cancelación de una inversión de US$1.600 millones para una nueva planta que se erigiría en San Luis Potosí.

Pero mientras la producción de Ford en México se desplomó casi 30% en los últimos dos años, la de GM creció más de 20% y, desoyendo a Trump, ha anunciado planes para armar nuevos modelos en nuestro país que llevará a su mercado de origen, como las SUV Equinox, la GMC Terrain y la Chevrolet Blazer.

Al día de hoy, alrededor de 95% de la producción de GM en México corresponde precisamente al ensamble de SUV, categoría que vive un período de pujanza y se ha convertido en el foco de la industria.

Seis de los ocho modelos que la marca ensambla en México pertenecen a esta categoría, siendo el modelo Chevrolet Cruze en su versión de cuatro y de cinco puertas, prácticamente el único modelo de automóvil compacto que la marca mantiene en producción en México, luego de abandonar la fabricación del subcompacto Aveo y el Sonic —ya retirado del mercado— en el 2017.

A la par de lo anterior, GM anunció en noviembre que cerrará tres plantas de ensamble en Estados Unidos al término del 2019: Detroit-Hamtramck, Lordstown en Ohio y Oshawa en Ontario, lo cual ha producido desasosiego en los 5.600 trabajadores de dichas unidades.

“Es tiempo para los estadounidenses de apoyar lo que sabemos que es bueno para Estados Unidos. Debemos ensamblar donde vendemos”, dijo Gary Jones, presidente del sindicato de trabajadores automotrices de Estados Unidos (UAW, por su sigla en inglés) en declaraciones recogidas este jueves por el diario estadounidense Detroit Free Press (DFP).

En el 2016, GM pagó salarios de alrededor de US$1,9 la hora a sus trabajadores en México, mientras que en un contrato colectivo bajo la UAW, GM paga un salario inicial de US$17 la hora que puede incrementarse hasta US$28 la hora en un periodo de ocho años de antigüedad. No obstante, GM argumenta que no ha añadido capacidad de planta en México en los últimos 10 años y que sí planea crear 1.000 empleos en su planta de Flint, Michigan, para el ensamble de sus camiones Silverado y Sierra Heavy Duty este año, reportó DFP.

“Nuestro complejo de Silao (México) está produciendo la nueva generación de pick ups grandes mientras que en Ramos Arizpe produciremos la nueva Blazer (...) continuaremos con nuestros proyectos y estamos muy contentos de mantener nuestra huella manufacturera en México”, dijo Ernesto Hernández, presidente y CEO de GM México, citado por DFP.

Nueva era. Por otro lado, la implementación del Tratado México, Estados Unidos, Canadá, que remplazará al vigente Tratado de Libre Comercio de América del Norte traerá cambios en materia de reglas de origen automotores para el comercio regional, aunque las armadoras estadounidenses como GM son las más preparadas al respecto. Con lo pactado, se incrementa el Valor de Contenido Regional de 62,5% a 75%, con una nueva metodología.

Se establece un Valor de Contenido Laboral de 40%. Esto es que 40% del valor del vehículo deberá producirse utilizando salarios, al menos de US$16 estadounidenses por hora.