Santa Cruz. A fines del mes pasado, en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, un poderoso centro agrícola al pie de la selva amazónica, el presidente de Bolivia Evo Morales se reunió con ganaderos para celebrar el primer envío de carne a China.

Se organizó una ceremonia imponente para marcar el logro de la entrada al mercado masivo de China, justo cuando Pekín busca alternativas a agricultores estadounidenses, clave en el plan de Morales de transformar a su país en un proveedor mundial de alimentos.

"Es otra política que permita que Bolivia siga creciendo económicamente", dijo Morales, el primer presidente indígena de Bolivia, en el evento del 28 de agosto en Santa Cruz. El país enviaría 8.000 toneladas de carne de res a China el próximo año, agregó.

Sin embargo, en las afueras de la ciudad, el costo de la promoción de la agricultura era claramente visible. Incendios forestales ardían, probablemente provocados por un aumento en el desmonte y quema de tierras para la cría de ganado o la producción de soja.

Los fuegos en territorio boliviano, que ocurren al mismo tiempo que en zonas de Brasil, amenazan la apuesta de Morales por conseguir su cuarto mandato consecutivo y otros cinco años de "Evonomics", su marca de capitalismo mezclado con la intervención estatal.

Los detractores de Morales vinculan los incendios con las leyes que ha aprobado para alentar asentamientos de agricultores y ganaderos en áreas forestales en los últimos años. Esto incluye la autorización este año para un mayor uso del "chaqueo" -la quema de vegetación para preparar cultivos y pastizales-, a pesar de la sequía.

El apoyo de Morales a la agricultura ha sorprendido a algunos. A diferencia del presidente Jair Bolsonaro en Brasil, Morales es conocido como un estridente ambientalista, que a menudo expresa la necesidad de proteger a la Madre Tierra, en foros internacionales.

La magnitud de los incendios amenaza lo que se considera un baluarte natural contra el cambio climático. En las últimas semanas, se han quemado más de 2,1 millones de hectáreas, un área casi del tamaño de Nueva Jersey, incluidas más de 700.000 hectáreas en reservas protegidas, según un informe del grupo de conservación local Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN).

Los incendios han llamado la atención sobre el apoyo que Morales ha brindado a una industria que una vez estuvo en desacuerdo con su gobierno, poniéndole a la defensiva antes de las elecciones del 20 de octubre.

"Si antes (de los incendios) le iba a costar encontrar apoyo de los (votantes) indecisos, hoy día va a ser mucho más difícil", dijo el analista político Marcelo Arequipa. "(Ahora) lo tiene muy complicado", añadió.

"El curso de la historia". El apoyo de Morales a la agricultura ha sorprendido a algunos. A diferencia del presidente de extrema derecha Jair Bolsonaro en Brasil, que describe al cambio climático como un mito, Morales es conocido en el extranjero como un estridente ambientalista, que a menudo expresa la necesidad de proteger a la "Pachamama", o Madre Tierra, en foros internacionales.

Pero Morales también busca impulsar el desarrollo y el crecimiento económico de Bolivia, uno de los países más pobres de América del Sur. El gobierno de Morales se ha vuelto más conocido como un promotor de las materias primas agrícolas, llamándolos el "nuevo oro" que ayudará a diversificar la economía que depende de la exportación de gas natural.

"A lo mejor el incendio ha logrado revertir el curso de la historia", dijo el politólogo Franklin Pareja, con sede en La Paz. "Es tan grande (...) que ha empezado a desnudar otras cosas más. Por ejemplo, no solamente se trata de un aprovechamiento de gente pobre, sino que hay intereses corporativos agroindustriales que van a ser los más favorecidos".

Después de una ola de críticas por una lenta respuesta inicial de su gobierno a los incendios, Morales contrató a fines del mes pasado un Boeing SuperTanker para ayudar a los bomberos a extinguirlos.

Las posibilidades de Morales de triunfar en la elección ahora pueden depender de si la indignación por los incendios puede ser aprovechada por su principal rival, Carlos Mesa. Algunas encuestas previas a los incendios ya indicaban que Mesa podría ganar en una posible segunda vuelta.

"Se trata de un desastre nacional", dijo Mesa a la emisora ​​local Red Uno. "Sabemos quienes originaron el siniestro, lo originó Evo Morales y sus políticas irresponsables con relación al uso de suelos".

El gobierno ha negado que sus políticas hayan producido los incendios, calificó los dichos de Mesa como "una mentira" y prometió invertir lo que sea necesario para volver a recuperar los bosques quemados.

Morales, un ex agricultor de la coca, culpó a las sequías periódicas que golpearon fuertemente este año. "Si fumas un cigarro y lo botas por ahí, hay chispa, hay incendio", dijo Morales en la ceremonia en Santa Cruz el mes pasado.

Matar a la gallina de los huevos de oro. Hace una década, Morales era tan despreciado en Santa Cruz que evitó la feria de agricultura que se realiza todos los años. La provincia agrícola conservadora había resistido una reforma agraria propuesta por Morales y hasta llegó a declararse autónoma de su gobierno.

Pero se ha vuelto más popular en Santa Cruz desde que su gobierno anunció en 2013 un plan para triplicar las tierras agrícolas de Bolivia a 13 millones de hectáreas para 2025, un objetivo que, según algunos, solo es posible mediante la destrucción de grandes extensiones de bosques.

Una serie de indultos del gobierno por deforestación ilegal que comenzó ese año alentó un incremento de asentamientos en el Amazonas, que vio duplicada la deforestación para la agricultura entre de 2014-2018, dijo la autoridad forestal de Bolivia en un informe de abril.

 

Morales, el presidente de izquierda de Sudamérica con más tiempo en el poder, también ha respaldado obras de infraestructura que abrirían la Amazonia aún más, como un proyecto chino para construir una carretera por US$580 millones y una propuesta de ferrocarril transcontinental.

Este año, Morales ha aprobado normas para aumentar exportaciones de soja y firmado convenios para exportaciones de carne a China y Rusia. A fines de julio, al inicio de la temporada seca, autorizó el uso de incendios controlados para expandir la frontera agrícola en dos provincias amazónicas que ahora luchan contra un aumento en incendios.

Los líderes empresariales agrícolas dicen que esas medidas eran necesarias para apoyar a la industria e instaron a Morales a no ceder ante las demandas de reprimir al sector, a pesar de los incendios.

"Las normas cuestionadas están bien pensadas y bien elaboradas (...) no deben derogarse", dijo Oscar Pereyra, presidente de una importante asociación ganadera en Bolivia. "No matemos las gallinas de los huevos de oro" de la industria agrícola, añadió.

Pero otros dicen que el costo ambiental del sector no se puede ignorar más.

"Cada vez que paso por la carretera (...) veo nuevos desmontes, sea para la ganadería, sea para el cultivo de soja o otras cosas", dijo Robert Flock, un obispo católico en la región de Santa Cruz. "Eso significa sequía prolongada, mas intensa cada año".