Los principales accionistas de PSA, propietario de Peugeot, dieron luz verde el lunes a la fusión del grupo con Fiat Chrysler (FCA), uno de los últimos pasos hacia la creación del cuarto mayor fabricante de automóviles del mundo.

En una reunión especial de accionistas, el acuerdo para formar Stellantis, la nueva compañía, fue respaldado por más del 99% de los votos emitidos por los inversores con doble derecho a voto.

Entre ellos se encuentran el principal accionista de PSA, la familia Peugeot, así como la empresa china Dongfeng. También el lunes está previsto que se celebre otra reunión de accionistas más amplia en la que los inversores de FCA deberán votar sobre el acuerdo.

"Estamos listos para esta fusión", dijo el director general de PSA, Carlos Tavares, en la reunión por vía telemática, agregando que la fecha final para el cierre del acuerdo se anunciaría en breve.

La estructura de acciones se modificará como parte de la fusión, y los derechos de voto dobles existentes —que se acumulan con el tiempo y dan a los inversores más peso en las decisiones— no se mantendrán.

Tavares, que tomará el timón del grupo fusionado, tendrá que reactivar el negocio del fabricante de automóviles en China, racionalizar un imperio mundial en expansión y hacer frente al enorme exceso de capacidad, así como centrarse, como sus rivales, en la creación de automóviles más limpios.